Declaración del Foro Feminista frente al Libre Comercio y de la Gran Asamblea Feminista

El Foro Feminista frente al Libre Comercio y la Gran Asamblea feminista se realizó en el marco de la Cumbre de los Pueblos “Fuera OMC, construyendo soberanía” entre los días 11, 12 y 13 de diciembre en Buenos Aires, Argentina, frente a la realización de la 11º Conferencia Ministerial de la Organización Mundial de Comercio en esta ciudad.

La 11º Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC) tuvo lugar en la Ciudad de Buenos Aires, Argentina, del 10 al 13 de diciembre de 2017. Gobiernos de 164 países y grandes empresas vuelven a centrar su atención en la OMC, especialmente en nuevas normas que buscan fijar oportunidades para obtener ganancias en la economía digitalizada del futuro en detrimento de avanzar en medidas de desarrollo equitativo y reducir la desigualdad. Puertas afuera de la Conferencia, mujeres, lesbianas, trans, travestis, bisexuales, no binaries, gays, afroargentinas, afrodescendientes, migrantes, desplazadas, refugiadas, indígenas, negras, campesinas, trabajadoras autogestionadas de diversas regiones, sectores, identidades, etnias y culturas nos sumamos al espacio de Confluencia de movimientos Fuera OMC a construir una agenda alternativa de los pueblos y celebramos el fracaso de las negociaciones lideradas por un proyecto de globalización económica neoliberal y corporativista.

Lejos de ser una verdadera “ronda de desarrollo”, dejó en claro las tensiones entre los países, los desequilibrios de poder y las crisis sociales que se hicieron sentir desde la antesala de esta Ministerial. Mientras los países ricos y las empresas impulsaban nuevas reglas para desregular el comercio electrónico y propiciar la libre circulación de datos en poder de grandes transnacionales, evadiendo obligaciones de las corporaciones en materia de impuestos, derechos laborales o de protección de la privacidad de ciudadanos y consumidores,  al mismo tiempo  las resistencias de los países en desarrollo seguían insistiendo en proteger la soberanía popular, la agricultura y soberanía alimentaria, y permitir la adopción de políticas de servicios públicos de agua, electricidad y otras  necesidades básicas.

El “Foro Feminista frente al Libre Comercio” tuvo lugar en la Cumbre de los Pueblos en paralelo a estos debates oficiales para analizar las tramas de la violencia económica y el impacto del llamado “libre comercio”; debatir sobre cómo afecta la apertura comercial a las condiciones de vida y compartir saberes y alternativas de base y feministas frente al libre comercio.

Desde nuestras distintas luchas buscamos transformaciones estructurales profundas que desafíen las políticas macroeconómicas neoliberales y extractivistas que profundizan las desigualdades entre las personas y los pueblos y aumentan la degradación ambiental. Como mujeres, afroargentinas, afrodescendientes, migrantes, desplazadas, refugiadas, indígenas, negras, lesbianas, trans, travestis, bisexuales, no binaries,  gays, campesinas, trabajadoras autogestionadas y de la economía popular, del campo y de la ciudad, decimos que ese modelo se agotó y trabajamos por un modelo de desarrollo alternativo con justicia ambiental, antipatriarcal, antirracista y anticapitalista.

Como sociedad civil no hemos sido invitadas a estos debates. Hemos sido excluidas y expulsadas también. Nos sumamos a las cartas de solidaridad ante las acciones de persecución política del gobierno argentino que vetó el ingreso al país y la participación de representantes de organizaciones que ya habían sido acreditados a la Reunión Ministerial Oficial. No hay nada que sustente esta decisión y es un claro ataque a las prácticas democráticas de estos procesos que de por sí ya son precarios, débiles y poco transparentes. Estas acciones son claros signos de silenciamiento de las voces críticas al avance de la llamada globalización del poder corporativo.

Con respecto a la agenda y los debates sobre la liberalización de los flujos comerciales y financieros evaluamos que existe suficiente evidencia desde la Economía Feminista que confirma que ésta impacta en forma diferencial en nuestra vida cotidiana y en el trabajo remunerado y no remunerado -doméstico y de cuidado- y profundiza las desigualdades y la pobreza, ampliando el desempleo y la informalidad. Además, la explotación financiera, la bancarización y el endeudamiento compulsivo de los sectores populares, genera lazos de sujeción en las mujeres, dificultando de hecho su autonomía económica. Por otra parte, la precariedad que el sistema promueve acaba degradando los tejidos sociales y comunitarios solidarios, exponiéndonos a situaciones de vulnerabilidad y profundizando todas las formas de violencias heteropatriarcales.

Las corporaciones sacan ventaja de la desigualdad de género. En este sentido, lo que para nosotras son desigualdades estructurales, para los gobiernos y empresas son ventajas comparativas que se expresan en menores salarios y peores condiciones de trabajo. La firma y el posterior éxito de estos tipos de acuerdos comerciales, basados en una división internacional del trabajo desigual, es posible porque se asienta sobre una arquitectura también desigual con respecto a las relaciones de género, mientras sus nefastos efectos se refuerzan y profundizan en esa estructura patriarcal y heteronormada. Utilizan nuestras situaciones precarias y de desigualdad para jalar a la baja todos los estándares laborales y utilizan al trabajo no remunerado doméstico y de cuidados gratuito, que constituye una doble carga de tiempo global en nuestros cuerpos, como un amortiguador esencial del sostenimiento de las vidas. Las vidas que arroja este sistema en la crisis y la precariedad creciente que esta crisis civilizatoria involucra, se sostienen en base a este trabajo gratuito.

Desde un feminismo movilizado por los problemas políticos de nuestros tiempos y territorios, al que le preocupan las múltiples opresiones estructurales y cotidianas de nuestras vidas, que viene luchando en el cotidiano y multitudinariamente, que busca instalar lo asambleario en sus prácticas de construcción e interpelación, un feminismo que arriesga y se arriesga desde la indignación y la esperanza, denunciamos:

El ensañamiento contra las mujeres, niños/as y jóvenes mapuche que muestra que para avanzar sobre los territorios, las tramas de la violencia estatal tienen que hacer de la represión sobre los cuerpos el foco de su proyecto colonial. Los procesos de represión sistemática que están atravesando a la Patagonia no son una política aislada de lo que ocurre en otros países de Latinoamérica/Abya Yala donde el modelo extractivista empresarial estatal (que avanza a través de múltiples Tratados de Libre Comercio), hace uso de una política criminal que adquiere una ferocidad extrema sobre lxs defensorxs de territorios en resistencia y las identidades que consideran improductivas para su “modelo de desarrollo”.

También denunciamos las políticas xenófobas y discriminatorias hacia las y los migrantes y sus familias que sufren los impactos de la excluyente prioridad de valorizar al capital y el poder corporativo que fomenta la explotación laboral. La búsqueda de más inversión extranjera da pie a la firma de tratados comerciales que impulsan la globalización y los flujos de capitales, mientras que se criminaliza y se pone en tela de juicio la movilidad de las personas en el mundo. Hoy sabemos que las personas migrantes son una gran contribución al desarrollo internacional y a la sociedad con su trabajo, con más de 600 mil millones de dólares de producción y remesas a su países de origen, tres veces más que la ayuda internacional. Exigimos que la OMC vaya más allá de esta visión productiva y vea la migración como un derecho humano (nacional, regional y global), con la libertad de transitar los territorios sin ser criminalizadxs, basada en la construcción de una ciudadanía universal.

Por todo expresamos nuestro rechazo a la Declaración Conjunta sobre Libre Comercio y Empoderamiento Económico de las Mujeres lanzada en la Reunión Ministerial que está alineada con los principios del neoliberalismo y las reglas de juego de la OMC. Esta declaración está basada en una visión reduccionista y binaria del empoderamiento económico de las mujeres, sin abordar los impactos negativos como las amenazas a los medios de vida de las mujeres, lesbianas, trans, travestis, identidades disidentes, urbanas, campesinas, racializadas, indígenas, afro y quilombolas. Las reglas comerciales que promueve la OMC favorecen la privatización y restricción de acceso al agua y la tierra, y servicios de salud, de educación, de decisión comunitaria y un largo etcétera, que limitan el acceso a bienes y servicios básicos esenciales, la protección de patentes que elevan los costos de semillas y  medicamentos, y la promoción de formas productivas promoviendo la baja de todos los estándares laborales, salariales y de protección social, lo que nos afecta gravemente. Repudiamos el uso político de nuestras luchas y reivindicaciones para salvar una Conferencia fracasada. ¡No en nuestro nombre!

Luchamos por alternativas a la crisis climática, de cuidados, financiera y civilizatoria. Alzamos la voz por las democracias participativas en nuestra región y en el mundo. Abrazamos a las compañeras del Movimiento de Mujeres del Kurdistán, que nos traen su experiencia de economía y ciencia de las mujeres. Nuestro objetivo es llamar a un compromiso político transformador y alternativo para cambiar las reglas comerciales y el sistema financiero; que sean sustentables social y ambientalmente y que sean enmarcados en compromisos cumplidos y que sirva al respeto, protección y cumplimiento de los derechos humanos.

  • El G-20, al igual que la OMC y todos los Tratados de Libre Comercio, sólo refleja la sed de lucro de las empresas transnacionales y no las necesidades de los pueblos. No es casual que tanto la OMC como el G-20 se realicen en Argentina: este país quiere mostrarse como un líder regional en la liberalización comercial y el neoliberalismo. De cara al próxima reunión del G-20 que tendrá lugar en Argentina durante el 2018, exigimos que se garanticen las prácticas democráticas, de acceso y participación de la sociedad civil.
  • La desmilitarización de nuestros cuerpos y territorios por la recuperación de territorios para el buen vivir y no para el extractivismo asesino.
    Justicia y reparación simbólica y económica para las personas trans, travestis y transgéneros, afrodescendientes que padecieron la criminalización. Por la implementación del cupo laboral trans y todas aquellas medidas que garanticen la inclusión laboral en empleos dignos ¡Reconocer es reparar!
  • Reparación y justicia para los pueblos del Caribe, que padecen la invisibilidad y, a la vez, la expoliación de sus bienes comunes, explotación de sus trabajadores/as ¡Solidaridad con las mujeres y el pueblo de Haití!
  • Garantizar la no persecución y criminalización de todas las defensoras y defensores de los derechos humanos, asegurando su protección ¡Libertad a todxs lxs presxs políticxs!
  • ¡Justicia por Diana Sacayán, Isabel Arce Vera, Santiago Maldonado, Rafael Nahuel, José Delfin Acosta, Massar Ba! Y por todxs que han sido perseguidxs y asesinadxs en las luchas populares de América Latina, simbolizados en el nombre de la luchadora popular Berta Cáceres de Honduras.

Convocamos a las Organizaciones Sociales y Movimientos de la Cumbre de los Pueblos #Fuera OMC:

  • A movilizarnos el próximo 2 de marzo para exigir esclarecimiento del femicidio territorial de Berta Cáceres, condenar el golpe de Estado y la represión sistemática en Honduras. Este golpe de 2009 profundizó las formas de avasallamiento de las democracias y siguió en otros países del continente ¡Berta vive! ¡La lucha sigue!
  • A construir un Paro Internacional de Mujeres para este próximo 8 de Marzo desde una nueva y amplia visión del trabajo donde no solo se tenga en cuenta el trabajo remunerado, sea formal o informal, sino que incluya el pleno reconocimiento del trabajo doméstico y de cuidados no remunerados. Sin este trabajo no se podría sostener la vida. Llamamos a construir el Paro, como nueva herramienta política, en asambleas y espacios de encuentro, compartiendo las implicancias de nuestros trabajos, de nuestras condiciones laborales y de vida.
  • Seguir avanzando en las luchas de resistencia a la presente ofensiva del capital internacional contra los derechos de los pueblos, en la construcción colectiva de la edición del Foro Social Mundial 2018, en Salvador, Bahía, Brasil, del 13 al 17 de marzo. En ese marco, participar todas juntas el 16 de marzo en la Asamblea de Mujeres, organizar un taller autogestionado para evaluación del Paro Internacional del 8M y un espacio de encuentro para construcción de acciones de cara a la reunión del G20 ¡Resistir es crear, resistir es transformar!
  • Encontrarnos en octubre en Trelew, en el Encuentro Nacional de Mujeres en Argentina, creando un espacio de intercambio y debate sobre las implicancias del libre comercio en nuestras vidas.
  • Reivindicar la Matriz Afro de nuestros países tan profundamente negadas integrándonos todxs como sociedad a esta lucha y convocamos a encontrarnos y sumar a la celebración el 25 julio “Día Internacional de las Mujeres Afrocaribeñas, Afrolatinas y de la Diáspora” y el 8 de noviembre “Día Nacional de los/as afroargentinos/as y de la cultura afro en Argentina”. Nos negamos a olvidar la inmensa cuantía económica que la Comunidad Afro generó con su trabajo bajo el yugo de la esclavitud.
  • El fracaso de la ministerial de la OMC es la oportunidad para seguir avanzando y Construir el Segundo Foro feminista frente al Libre comercio en paralelo a la reunión del G20 en noviembre en Buenos Aires.
  • La resistencia global se ha hecho ver y escuchar en diciembre en Buenos Aires. Una vez más, adonde vayan los grandes foros globales, los esperará la resistencia de los pueblos luchando por sus derechos. ¡Internacionalismo popular para vencer!

¡Como feministas nos movilizamos frente a la liberalización del comercio, la violencia económica y el neoliberalismo, y exigimos relaciones de género más equitativas, justicia económica y ecológica!

¡La lucha es global y feminista!
¡Mujeres, trans, travestis, lesbianas, negras, migrantes, desplazadas, refugiadas, afrodescendientes, indígenas, campesinas,
hermanadas frente a la crisis civilizatoria!

Foro Feminista frente al Libre Comercio y
Gran Asamblea feminista
Cumbre de los Pueblos:
“Fuera OMC, Construyendo Soberanía”
Diciembre 2017

Seguinos en facebook: https://www.facebook.com/forofeministafrenteallibrecomercio/
Contacto: asambleatrabajadoras@gmail.com

Tiempos malos para trabajadorxs y jubiladxs

La reforma previsional no pudo tratarse en el parlamento brasileño, pero lejos de abandonarse, se pasó para febrero, después del carnaval. Es la tercera gran reforma que impulsa el gobierno de Temer, luego de haber ejecutado la flexibilización de la ley laboral y la enmienda constitucional que congela el gasto público por 20 años.

En Argentina, a pesar de la lucha de cientos de miles de trabajadorxs que se expresaron en las calles oponiéndose, se hizo ley la reforma previsional que afecta a lxs jubiladxs y afectará a todxs lxs trabajadorxs argentinxs.

Aquí un informe de Florencia Alcaraz en el Destape sobre el impacto de esta reforma en las trabajadoras.

Link: https://www.youtube.com/watch?time_continue=26&v=aXoP9Cq_9mk

Nota a Graciela Rodríguez

Graciela Rodríguez, feminismo y economía

La desigualdad, una estructura

Es brasileña, integra la Red de Género y fue pionera en denunciar en la región el impacto del libre comercio en la vida de las mujeres.

Por Mariana Carbajal


“El feminicidio en Ciudad Juárez es un producto de la globalización financiera”, dice Graciela Rodríguez, de la RGC, en una entrevista realizada por Mariana Carbajal en Página12

“El feminicidio en Ciudad Juárez es un producto de la globalización financiera”, sostiene la activista brasileña Graciela Rodríguez y explica esa relación en una entrevista con PáginaI12. Integrante de la Red de Género y Comercio, Rodríguez fue pionera en analizar y denunciar en la región el impacto diferencial del libre comercio en la vida de las mujeres y en particular en advertir cómo configura las violencias que las afectan. Fue una de las oradoras del Foro Feminista frente al Libre Comercio, que se realizó en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA y cerró con una conmovedora asamblea de mujeres, lesbianas y trans.

En diálogo con este diario, Rodríguez destacó la importancia de la perspectiva feminista para analizar el tema, frente a otras miradas más tradicionales, “porque tiene una visión del trabajo, que es ampliada, que incluye el económico y remunerado, el invisible, el informal. Justamente la convocatoria al Paro Internacional de Mujeres tiene que ver con eso, con esa nueva perspectiva del trabajo, que nos da una explicación mucho más acabada de cómo el capital crea mecanismos de control”, señaló la activista, que también forma parte de la Articulación de Mujeres Brasileras y del Instituto Equit, de Río de Janeiro, que trabaja por los derechos de las mujeres.

En América latina, la apertura comercial y la inserción subordinada en la globalización profundizaron las desigualdades de género, sostiene Rodríguez: se instalaron industrias que utilizan trabajo precario preponderantemente femenino, como las maquiladoras, al tiempo que las privatizaciones redujeron la calidad de los servicios públicos y obligaron a las mujeres a extender sus dobles jornadas de trabajo.

–¿Cómo se involucró con esta temática?

–Empecé a trabajar con el tema de la violencia hacia las mujeres en una organización feminista en Brasil a finales de los ‘80 y decidimos analizar el tema de las políticas económicas porque nos dimos cuenta de que la situación de las mujeres estaba ligada a su desigual incorporación al mercado de trabajo. Nos fuimos dando cuenta de que las desigualdades de género como las de raza son estructurantes del mercado de trabajo, porque son eficientes y funcionales al capital. Y al ser funcionales nos hemos dado cuenta que había que meterse a pensar las políticas macro, las negociaciones internacionales de comercio, de inversiones, para ver cómo eso tenía impacto en la vida de las mujeres y en esa situación de fortalecimiento de la desigualdad como un elemento del beneficio de las empresas. Y en la globalización se vio claro, cada vez se fue poniendo más evidente. Usaban a la mano de obra para bajar la tasa salarial, porque era más barato contratar mujeres o gente discriminada, en algunos países las personas negras, en otros de alguna etnia. Fuimos viendo como eso iba definiendo el mercado.  Estuvimos en la negociación contra la incorporación al ALCA, contra la OMC después. Fuimos parte de la creación de la Red de Género y Comercio, muy activa en los años en que fueron parando las negociaciones de la OMC en 2009.

–¿Por qué relaciona la globalización del comercio con los feminicidios en Ciudad Juárez?

–La globalización financiera trajo la incorporación de grandes contingentes de mujeres al mercado de trabajo en México, China, Indonesia, India. El caso de México en la maquila ofrece un ejemplo muy evidente de lo que ha sido el impacto de la liberalización comercial. Esta liberalización fue imponiendo una migración de las personas del área rural hacia otros lugares buscando empleo, hacia asentamientos urbanos o Estados Unidos, desagregando los tejidos sociales de las comunidades rurales, campesinas, indígenas y en el caso de las maquilas, particularmente, llevando a las mujeres a esos territorios sobre todo del norte del país, en donde están aisladas, separadas de sus comunidades y su entorno de seguridad y expuestas a vulnerabilidades. El feminicidio fue un producto de ese fenómeno, se dio en esos territorios, y se dio por la expansión del libre comercio que destruyó la producción agraria. Mexico pasó de ser exportador de maíz a ser importador de ese mismo producto de EEUU. Y destruyó los tejidos sociales. Esa es la relación que pensamos.

El foro y la asamblea feminista fueron parte de la Cumbre de los Pueblos, que sesiona en paralelo con la XI Reunión Ministerial de la OMC. Rodríguez participó del panel “Las tramas de la violencia económica y el impacto del libre comercio”, junto a la uruguaya Alma Espino, de la Red de Género y Comercio-Ciedur y las argentinas Corina Rodríguez Enríquez, investigadora del Ciepp-Conicet y Mujeres para un Desarrollo Alternativo para una Nueva Era (DAWN, por sus sigla en inglés) y Verónica Gago, investigadora del Conicet, docente de la Unsam e integrante del Colectivo Ni Una Menos.

–¿Por qué este foro feminista en el marco de las discusiones de la OMC?

–Estuvimos discutiendo justamente cuánto tiene que ver la OMC con nuestras vidas, con la vida cotidiana de la gente y particularmente de las mujeres. El tema de la producción alimentaria y de la soberanía alimentaria, o sea la capacidad que tienen los países de garantizar la llegada de alimentos de calidad a la mesa de las personas, es un tema que está extremamente afectado por las negociaciones de la agricultura de la OMC. Este tema ha sido el más central. Porque se le viene prometiendo a los países desarrollados una solución, frente a la falta de apoyo que tiene y que no puede tener –por las reglas de la OMC– la agricultura de los países más pobres. Este tema está profundizando la desigual distribución del trabajo en el mundo, la migración de millones de personas de los territorios más pobres de África, Asia, India, América latina, hacia los países del norte, con toda la problemática que eso significa. Pero ahí no terminan. En la OMC se negocian todos los temas de servicios, y ahí tenés millones de cuestiones, los servicios de acceso a agua, a la educación, a la salud, telecomunicaciones, turismo, transporte, servicios financieros. Algunos hablan de servificación de la economía, en el sentido de que cada vez más son los servicios los que ocupan gran parte del PBI de los países, entre el 60 y el 80 por ciento de las economías están destinadas a un conjunto de los servicios. De alguna forma eso feminiza el mercado de trabajo porque los servicios tienen mucha presencia de mano de obra femenina. Ya el empleo y el salario está siendo cada vez menos importante como categoría de inclusión al mercado y está siendo mucho más relevante todo el aspecto de financierización extendida de la vida cotidiana de las personas y su endeudamiento. Hablamos también de los flujos ilícitos de capital que también están proponiendo gran parte de los entretejidos de esta vitalidad económica que tienen los territorios y que está impactando directamente en las mujeres.

–¿A qué se refiere?

–Un ejemplo es lo que está sucediendo en Rio de Janeiro donde el tráfico de drogas y toda la circulación de ese recurso ilegal ha cambiado la cara de la economía local con el apoyo también del lavado de flujos ilícitos que hacen las iglesias pentecostales de mercado, como las llamo, que en alianza han creado toda una perspectiva económica muy activa en las favelas. Y tiene importancia cómo impactan en la vida de las mujeres, en las violencias que ellas sufren, en las redes de trata.

–¿Cuáles son las alternativas en este escenario de Latinoamérica con gobiernos que giran a la derecha?

–Pensar las alternativas es muy complejo porque hay todo un debate sobre las posibilidades de transición, cómo disputarle al capital esta mercantilización de la vida. Mucha gente la está encontrando al salir de los circuitos, otros lo piensan en controlar a las corporaciones o hacer las dos cosas al mismo tiempo. Estamos en un momento histórico civilizatorio donde es importante decir cómo el capitalismo se ha separado de cualquier regulación que lo controle y está autonomizando su forma más salvaje. Hay otros que pensamos que dentro del capitalismo no hay solución para este tema. ¿Cómo haces para construir procesos alternativos? Creo que el feminismo tienen mucho que aportar: nuestra posición viene a partir de la sustentabilidad de la vida y de un trabajo pensado en términos amplios y en cuestionar la división sexual del trabajo. Tenemos que disputar mucho ahí. Pero va a ser un trabajo arduo. No va a ser de un día para el otro.

Link: https://www.pagina12.com.ar/82266-la-desigualdad-una-estructura

PARO INTERNACIONAL DE MUJERES 8M

Contra la violencia machista que genera muerte y violencia.
Porque las mujeres recibimos una paga menor que los varones por igual trabajo.
Porque no recibimos paga ni reconocimiento alguno por los trabajos de cuidado que realizamos a diario en el hogar.
Porque no tenemos derecho a decidir sobre nuestro propio cuerpo. Porque necesitamos que el aborto sea legal, seguro y gratuito.
Contra las políticas que permiten el funcionamiento de las organizaciones de trata de personas.
Porque queremos y exigimos equidad de género con justicia económica.
Las mujeres de todo el mundo paramos el 8 de marzo, día internacional de la mujer trabajadora.

#Paro8M #2018M #8M

#RedGeneroYComercio

LAS TRAMAS DE LA VIOLENCIA ECONÓMICA Y EL IMPACTO DEL LIBRE COMERCIO

PANEL 1


Coordinado por:
Florencia Partenio (DAWN, Argentina)

Participaron:
Graciela Rodríguez (Red de Género y Comercio – Instituto Eqüit, Brasil)
Alma Espino (Red de Género y Comercio – CIEDUR, Uruguay)
Corina Rodríguez Enríquez (CIEPP-CONICET-DAWN, Argentina)
Verónica Gago (Ni Una Menos, Argentina)

Graciela Rodríguez, socióloga feminista, de Eqüit y Articulacao de Mulheres Brasileiras y Red de Género y Comercio (Brasil)

“¿Por qué la OMC tiene que ver con nuestras vidas? 
La OMC es el espacio donde se deciden las políticas comerciales del mundo, es el lugar donde los países se juntan para definir las reglas del comercio. Pero sabemos que se ha ido construyendo como un espacio donde las que dictan las reglas son las grandes empresas transnacionales a partir de las negociaciones que hacen los Estados nacionales.
¿Qué discute la OMC? La vida toda de las personas. La vida misma. Porque se discute desde la agricultura, que afecta a millones de personas en el mundo, pero también el precio de los alimentos, y por eso la soberanía alimentaria, es decir la capacidad de los países de tener sus propias reglas y decidir su alimentación. Nos toca a todos y a todas.
Otro tema que se conoce menos es la discusión sobre los servicios; estamos hablando de que la mayor parte de la economía de los países, entre el 60 y el 80% de las economías, es de servicios. Se habla de la “servificación de las economías. ¿Y qué se discute ahí? De nuevo, todo: el acceso al agua y al saneamiento, al transporte, a las telecomunicaciones, los servicios ambientales, el servicio financiero, y aquí las operaciones bancarias, además de la circulación de las personas en el mundo. 
La OMC viene hablando de liberalización, del libre flujo de mercancías y capitales. Pero es con relación a las personas que la liberalización no funciona. No hay libre flujo y cada vez es más complicado el tema de la circulación de las personas, que da lugar a las migraciones y a las mil formas de problemáticas».

 

Alma Espino (Red de Género y Comercio – CIEDUR, Uruguay)

“Las economistas feministas decimos que el principal objetivo de los funcionamientos de las economías debe ser la sostenibilidad de la vida, el bienestar, y no la acumulación de beneficios. 
Pero partimos de la base de que existen relaciones de subordinación que no son solamente las económicas y las de clase, sino que son muy importantes las de género y que se intersectan con tantas otras desigualdades. 
No existe la neutralidad de las políticas macroeconómicas -entre las cuales está la política comercial- respecto de la desigualdad de género. 
Decimos que no es lo mismo una política comercial que otra, una política tributaria que otra. Porque partimos de una base de la realidad donde existen desigualdades. Las mujeres y los hombres no ganamos en promedio los mismos salarios aunque trabajemos las mismas horas, aunque tengamos mayor escolaridad que los varones; muchos de nuestros trabajos suelen ser más informales que los de los varones, y en mayores condiciones de mayor precariedad. Pero también nos vemos restringidas, no solo por esos efectos del mercado de trabajo sino porque hay un reparto inequitativo del tiempo de trabajo no remunerado: del tiempo que le dedicamos al trabajo doméstico y de cuidado. Es decir hacerse cargo de todas las actividades del hogar y del cuidado de los miembros del hogar o de otros familiares que requieren de cuidados.”

Corina Rodríguez Enríquez (CIEPP-CONICET-DAWN, Argentina)

«Pensamos a la OMC como el espacio que representa a este capitalismo financierizado global, como un símbolo de esta violencia del capitalismo. 
(…) Este capitalismo funciona como representación del poder concentrado de las corporaciones. Y la captura del Estado por parte de estas grandes empresas yo creo que está ahora en una situación extrema. Las corporaciones transforman lo público, lo común, en negocio. Y estos espacios como la OMC sirven para generar las condiciones para que las corporaciones puedan hacer negocios de estos espacios comunes de la vida.
La OMC sirve también para aceitar los mecanismos de flujo de todo, entre ellos los financieros lícitos e ilícitos. Porque esta posibilidad que las corporaciones tienen -con mecanismos legales -de hacer circular los recursos muy libremente, consolidan la posibilidad de evasión y elusión tributaria y con eso van cercenando todavía más las posibilidades que los Estados tienen de hacer políticas públicas. Esto afecta directamente a la vida de las mujeres porque restringe los recursos para que los estados puedan ejercer políticas de igualdad, porque reduce los espacios de políticas públicas, pero también porque estos mecanismo de circulación de los flujos financieros lícitos son los mismos que usan los flujos ilícitos que surgen no solo de la evasión tributaria, sino también de las actividades ilícitas como la trata de personas para explotación sexual y laboral que afecta de manera muy particular a las mujeres.
Y quisiera llamar la atención sobre el peligro que entraña que desde el ámbito oficial (de la OMC) se hable de incorporar en la agenda la cuestión del empoderamiento económico de las mujeres. Se habrán enterado de que existe un borrador de declaración oficial que propone incorporar este tema en las discusiones. Y esta declaración está cargada de conceptos errados y de una visión del empoderamiento económico de las mujeres sumamente restrictiva. Y lo que nos impone es el riesgo de que parezca que la OMC tiene sensibilidad por los problemas de género, está preocupada, y está promoviendo acuerdos que van a ser beneficiosos para las mujeres y para reducir las brechas de género. 
El mayor problema es que no asume las barreras estructurales para el empoderamiento económico de las mujeres y no reconoce que los mecanismos de liberalización comercial y financiera han tenido consecuencias negativas para la vida de las mujeres, han sostenido estrategias de desarrollo basadas en la explotación de las mujeres y en el aprovechamiento de las desventajas comparativas.»

Verónica Gago, (Ni una menos)

«Las finanzas aparecen como el grado de mayor abstracción del capital, nos cuesta traducir cómo eso impacta en nuestras vidas cotidianas. Pero esas finanzas aterrizan en nuestras vidas cotidianas y en los territorios de que somos parte.
Porque las finanzas lo que hacen es capturar las formas en que hoy producimos valor. 
Hoy las finanzas capturan y se benefician de economías que no son reconocidas como tales: las informales, populares, las economías femeninas, del barrio, del territorio. Las finanzas leen esa vitalidad popular y en particular cómo las mujeres organizamos en los barrios, en los territorios, en los comedores y en los merenderos la reproducción social de la vida. 
Y las finanzas lo que hacen es explotar y extraer valor de esas nuevas formas de trabajo que podemos llamar trabajo social y productor de valor. Es un salto cualitativo porque lo que hacen las finanzas es endeudarnos, obligarnos a bancarizarnos compulsivamente con este lenguaje muy engañoso de la inclusión financiera. La promesa que nos hacen es que nos incluimos en la medida que somos sujetos de crédito. Sujetos de deuda.
¿Y qué prometemos, qué damos como garantía si no es el salario? Nos comprometemos a trabajar de cualquier cosa para pagar. Vamos a hacer lo que sea, a rejuntar distintos ingresos, distintos trabajos, vamos a gestionar nuestra precariedad y nuestra intermitencia laboral para obligarnos a pagar. Porque no podemos caer en el veraz, porque tenemos que refinanciar nuestras propias deudas, y así vamos entramándonos en esto que es como funcionan las tramas económico-financieras en nuestras vidas cotidianas.
El segundo punto es el tipo de violencia que esta dinámica financiera organiza en los territorios. Porque se pasa un umbral de violencia justamente porque las economías ilegales son las que están disputando el flujo de efectivo en los territorios; son las que nos proveen la solución más rápida, más inmediata con costos altísimos, pero las que nos proveen el flujo para pagar. Son bolsa de trabajo ilegal, precaria pero efectiva y lo que nos obliga a ser deudoras responsables.
Porque esto viene acompañado de un discurso de moralización sobre la responsabilidad que tenemos las mujeres, que somos las mejores deudoras, todo ese discurso que habrán escuchado en las propuestas de microcrédito, porque tenemos la responsabilidad de nuestros hijos, no nos vamos del territorio, tenemos redes comunitarias…
Hoy las dinámicas financieras nos proponen atravesar la crisis, el ajuste, la restricción de servicios públicos y el encarecimiento de alimentos de manera compulsiva y privada individual. Nosotras financiamos de manera personal, individual, este aumento permanente de los costos de reproducción de la vida.»

CONFERENCIA: CÓMO AFECTA LA APERTURA COMERCIAL EN LAS CONDICIONES DE VIDA Y ALTERNATIVAS DE BASE PARA EL CAMBIO

PANEL 2


Coordinado por:
Corina Rodríguez Enríquez (CIEPP-CONICET-DAWN, Argentina)

Participaron:
Iara Pietricovsky (Co-diretora de INESC. Miembro de la coordinación REBRIP y Directora de ABONG, Brasil)
Ranja Sengupta (Third World Network, India)

Iara Pietricovsky (Co-diretora de INESC. Miembro de la coordinación REBRIP y Directora de ABONG, Brasil)

«En el tema de las decisiones económicas, estamos viviendo un tiempo de renovación del patrón del sistema vigente, que está siendo denominado por la presidenta del FMI, Christine Lagarde, como la nueva economía. ¿Qué será esta nueva economía? 
La premisa es la manutención del modelo capitalista en su formato neoliberal. Su manutención depende de la reforma de los sistemas regulatorios nacionales y globales para que se adecuen a los intereses del capital. Y de aquí se deduce que es el interés de las corporaciones privadas. Actúan con el apoyo de los Estados nacionales que fragilizados pasan a depender del capital privado a través del formato que no es nuevo pero está renovada, que es la alianza público privada. 
Hablaron de la captura del Estado. Hay otra visión: que el Estado no está capturado pero es funcional a los intereses del capital. Según los dueños del poder la salida para la crisis socioambiental es la nueva economía que viene con una propuesta de solución que es vía tecnología, internet, e-commerce, todo eso viene detrás de la inteligencia artificial. 
Por lo tanto por un lado la solución que uno encuentra cuando está en la discusión del cambio climático por ejemplo, las grandes empresas están proponiendo como solución más tecnología. Y por otro lado presionando por menos Estado y más mercado. 
Eso de menos Estado significa en nuestros países flexibilización del trabajo, adecuación de las leyes nacionales para la adopción de estos nuevos mercados. Lo que estamos viviendo ahora es un desempleo masivo que va a empeorar.»
Para que esa nueva economía ocurra, estos gobiernos conservadores son funcionales y permeables. Utilizan el miedo como justificativo para la pérdida de derechos, para acciones xenófobas contra procesos migratorios generados por la guerra y por la intensificación de los cambios climáticos, generados por el mismo modelo que defienden.»
«No hay ningún concepto de bienes comunes, de bienes colectivos. Eso murió. Bueno, no murió porque estamos nosotros y nosotras. Batallando y resistiendo. Pero ese es el movimiento de lo que está vigente hoy en el mundo. Entonces ¿cómo creer que la inclusión de cláusulas de género en la OMC y las negociaciones de la OMC van a combatir la desigualdad. Es de una ingenuidad… ¡no existe!»

Ranja Sengupta (Third World Network, India)

«Siempre pensamos que el comercio son de esos temas grandes que no tienen nada que ver con nuestras vidas que se deciden en otras esferas pero en realidad el comercio afecta todas nuestras vidas, tanto a hombres como a mujeres. Tal vez a las mujeres las impacta de manera diferente, en su acceso al trabajo, a la tierra, al agua, a créditos, a servicios como la educación, a mujeres como consumidoras, a mujeres como migrantes. El comercio realmente rige todo lo que hacemos; todo lo que se decide en espacios como la OMC afecta nuestras vidas.
Y el nuevo tema que va a venir (en la OMC) es el tema de las mujeres y se va a usar como excusa para la liberalización».
«En muchos lugares como en Asia hay mujeres que trabajan por un sueldo que es inimaginable que acepten trabajar por eso, les pagan casi cero. Pero aceptan estos sueldos tan bajos porque nunca trabajaron antes y de alguna manera tienen que entrar al mercado laboral. Hablé por ejemplo con Muni, que trabaja en el sector de indumentaria, su marido ganaba tan poco que tuvo que salir a trabajar para ayudarlo. Y ella produce dos docenas de prendas y por eso le pagan medio dólar por día y además no tienen ningún tipo de protección, pensión, ni seguro en cuanto a la continuidad de su trabajo, incluso está preocupada porque cada vez hay más mujeres que realizan este tipo de trabajo entonces tiene miedo de que ya no pueda producir tanto y cobre menos. Entonces yo le preguntaba si se sentía empoderada, ya que podía salir a trabajar y ganar su propio dinero. Y ella decía que no, porque de hecho el hombre seguía siendo el que tomaba las decisiones en la casa. Todo lo que ella ganaba se lo tenía que dar a su esposo. 
Y la OMC y los acuerdos de libre comercio apoyan y siguen luchando para estas cadenas de valor globales que se basan en la explotación de los trabajadores pobres y en el trabajo informal, y tienen que estar basado en esto, tiene que haber explotación, porque si no, no sería redituable para las grandes potencias, no existirían estas cadenas de valor sin esta informalidad. Y de hecho lo que hacen estos acuerdos de libre comercio es sistematizar estos procesos con baja paga para la mano de obra y explotación.»

IMPACTOS DEL LIBRE COMERCIO EN EL MUNDO DEL TRABAJO

PANEL 3


Coordinado por:
Norma Sanchís (Red de Género y Comercio, Argentina)

Participaron:

Ronda 1:
Mujeres que están en organizaciones sindicales desde la cual están viendo estas decisiones de la OMC y los riesgos que entrañan en el campo laboral y para las mujeres trabajadoras

Milagro Pau (Secretaria de género del PICT-CNT Uruguay)
Estela Díaz, (Secretaría de Género, CTA, Argentina)
Juneia Batista, (Secretaria da Mulher Trabalhadora – CUT, Brasil)
Débora Spínola, (Asociación Bancaria, Corriente Federal de Trabajadores, Argentina)

Ronda 2:
Algunas experiencias vivenciales desde lo personal de trabajadoras que no necesariamente responden al patrón de asalariadas formales; porque tenemos una concepción muy amplia del trabajo: trabajo informal, precario y también el trabajo no remunerado que hacemos dentro de nuestras casas.

Ximena Gómez (Ate Desde Abajo, Argentina)
Alba Rueda, Mujeres Trans Argentina
Enith Flores, (Asociación Civil de Derechos Humanos Mujeres Unidas Migrantes y Refugiadas en Argentina, AMUNRA, Ecuador).

 

PROPUESTAS, ALTERNATIVAS Y RESISTENCIAS FRENTE AL LIBRE COMERCIO

PANEL 4


Coordinado por:
Patricia Laterra (Espacio de Economía Feminista de la SEC, Argentina)

Participaron:
Claudia Korol (Pañuelos en Rebeldía, Argentina)
Analba Brazao (Articulação de Mulheres Brasileiras, Brasil)
Francimar dos Santos Junior (FPMM – Forum Permanente de Mulheres de Manaus – Amazonas, Brasil)
Celina Rodríguez, (Cátedra Libre Virginia Bolten / Frente Popular Darío Santillán, Argentina)
Daniela Silva (XINGU Vivo para Sempre, Bello Monte, Pará, Brasil)
Natividad Obeso (AMUMRA)
Melike Yasar, (Movimiento de Mujeres del Kurdistán)
Campaña Nacional Contra las Violencias Hacia Las Mujeres

Presentación libro. “LA OMC Y SUS NUEVAS ESTRATEGIAS”.
(cuando se cliquea en el título aparece la siguiente info) (Poner Presentación libro de algún color institucional)

Org. Graciela Rodríguez (REBRIP / Red de Género y Comercio, Brasil)

Presentación libro OK. Jpg
Poner como links lods pdfs del libro en español y en portugués.

CIERRE DEL FORO Y ASAMBLEA FEMINISTA FRENTE AL LIBRE COMERCIO
Aquí las palabras de cierre, conclusiones y propuestas del Foro feminista frente al libre comercio, que integran la declaración más amplia de la Cumbre de los Pueblos Fuera OMC.
«Las mujeres, lesbianas, trans, travestis, no binaries, bisexuales, gays, afroargentinas, afrodescendientes, migrantes, desplazadas, refugiadas, indígenas, campesinas, trabajadoras autogestionadas reunidas en el foro y gran asamblea feminista frente al libre comercio estamos afirmando nuestra lucha antipatriarcal, antirracista y anticapitalista. La liberalización de los flujos comerciales y financieros impacta en forma diferencial en nuestra vida cotidiana y profundiza las desigualdades y la pobreza, ampliando el desempleo, la informalidad y financierizando compulsivamente nuestras vidas, profundizando así todas las formas de violencias patriarcales.
Desde el Foro Feminista expresamos nuestro rechazo a la Declaración de la OMC sobre Libre Comercio y Empoderamiento Económico de las Mujeres, por estar basada en afirmaciones falsas y en una visión reduccionista del empoderamiento económico de las mujeres. La evidencia proporcionada desde la Economía Feminista muestra que los procesos de liberalización comercial han resultado perjudiciales para la mayoría de las mujeres. Las reglas comerciales que promueve la OMC amenazan los medios de vida de las mujeres urbanas, campesinas, indígenas, afro y quilombolas, favorecen la desposesión de sus territorios, restringen el acceso a políticas públicas de acceso al agua, salud, educación y un largo etcétera, limitan el acceso a bienes básicos esenciales como los medicamentos, y promueven formas productivas basadas en la carrera hacia la baja de todos los estándares laborales, salariales y de protección social, lo que nos afecta especialmente. Repudiamos el uso político de nuestras luchas y reivindicaciones para salvar una cumbre fracasada. ¡No en nuestro nombre!
El capitalismo se construye sobre el trabajo de cuidado no remunerado de las mujeres. Por eso llamamos a construir un paro internacional para el próximo 8 de Marzo desde una visión amplia del trabajo que tenga en cuenta nuestras realidades heterogéneas.»
13 de diciembre de 2017
Fotos: Poner todas las fotos que adjunto en el mail de cierre. Primero las que no sean de la asamble y luego las que de la asamblea (tienen ese nombre en el archivo).
Agregar el archivo de video CierreForoFem.mp4 que envío por we transfer.

CIERRE DEL FORO Y ASAMBLEA FEMINISTA FRENTE AL LIBRE COMERCIO

CIERRE DEL FORO


Aquí las palabras de cierre, conclusiones y propuestas del Foro feminista frente al libre comercio, que integran la declaración más amplia de la Cumbre de los Pueblos Fuera OMC.

«Las mujeres, lesbianas, trans, travestis, no binaries, bisexuales, gays, afroargentinas, afrodescendientes, migrantes, desplazadas, refugiadas, indígenas, campesinas, trabajadoras autogestionadas reunidas en el foro y gran asamblea feminista frente al libre comercio estamos afirmando nuestra lucha antipatriarcal, antirracista y anticapitalista. La liberalización de los flujos comerciales y financieros impacta en forma diferencial en nuestra vida cotidiana y profundiza las desigualdades y la pobreza, ampliando el desempleo, la informalidad y financierizando compulsivamente nuestras vidas, profundizando así todas las formas de violencias patriarcales.
Desde el Foro Feminista expresamos nuestro rechazo a la Declaración de la OMC sobre Libre Comercio y Empoderamiento Económico de las Mujeres, por estar basada en afirmaciones falsas y en una visión reduccionista del empoderamiento económico de las mujeres. La evidencia proporcionada desde la Economía Feminista muestra que los procesos de liberalización comercial han resultado perjudiciales para la mayoría de las mujeres. Las reglas comerciales que promueve la OMC amenazan los medios de vida de las mujeres urbanas, campesinas, indígenas, afro y quilombolas, favorecen la desposesión de sus territorios, restringen el acceso a políticas públicas de acceso al agua, salud, educación y un largo etcétera, limitan el acceso a bienes básicos esenciales como los medicamentos, y promueven formas productivas basadas en la carrera hacia la baja de todos los estándares laborales, salariales y de protección social, lo que nos afecta especialmente. Repudiamos el uso político de nuestras luchas y reivindicaciones para salvar una cumbre fracasada. ¡No en nuestro nombre!
El capitalismo se construye sobre el trabajo de cuidado no remunerado de las mujeres. Por eso llamamos a construir un paro internacional para el próximo 8 de Marzo desde una visión amplia del trabajo que tenga en cuenta nuestras realidades heterogéneas.»

13 de diciembre de 2017

La Red de Género y Comercio en el taller del 14° Eflac

“¿Cómo se mete la Organización Mundial del Comercio en la vida de las trabajadoras?” es el desafiante título del taller organizado por DAWN (Mujeres por un desarrollo alternativo para una nueva era) y RGC (Red de Género y Comercio) en el marco del 14 Eflac.

Coordinado por Flora Partenio, el taller contó con la presencia de economistas y sociólogas de Brasil, Uruguay y Argentina, que hicieron su aporte en esto de entender qué es la OMC, cuáles son sus intereses en esta reunión ministerial que tendrá lugar en Buenos Aires en unos pocos días, y cuáles son los impactos en la vida de las trabajadoras.

“Creada en 1995, La OMC ha sido un mecanismo para afianzar las políticas neoliberales; los gobiernos más progresistas le pusieron frenos y tuvo cuestionamientos también por parte de movimientos sociales que resistieron esas reuniones”, contó Norma Sanchís, de la RGC. “Un economista francés cita a Margaret Thatcher hablando del neoliberalismo: ‘el método es la economía, pero el objetivo es cambiar el alma’. Porque lo que se busca en realidad es un cambio en las relaciones interpersonales; tiene que ver con buscar el éxito, la fragmentación, la privatización, la búsqueda del hedonismo. Unas serie de mecanismos de liberalización de la vida que no tienen nada que ver con una vida solidaria en comunidad.”

“La OMC responde al poder corporativo y, a nivel mundial, se propone liberalizar el flujo de bienes, capitales y servicios, para que trasciendan libremente las fronteras, sin barreras arancelarias. Para ellos necesitan la menor regulación posible de los Estados, y por eso ponen límites a cualquier medida proteccionista, por ejemplo, de la industria nacional. Y pone límites a las medidas de gobierno que implementan políticas distributivas universales.”

“La OMC también plantea acuerdos entre países que se tienen que poner de acuerdo y consensuar medidas, todas con esta orientación. A veces  las negociaciones avanzan por medio de los tratados de libre comercio (TLC). En nuestra región fue muy resistido el acuerdo del ALCA, y se logró frenarlo por la fuerza de los movimientos sociales, sindicatos, ambientalistas, una gran resistencia popular sumada a gobiernos que se plantaron con fuerza contra ese acuerdo.”

Del 11 al 13 de diciembre tendrá lugar en Buenos Aires una nueva reunión de la OMC. “Nadie conoce, porque son secretos, los acuerdos que se están negociando. Por eso nos estamos organizando y pensando estrategias para enfrentarla.  Mi pregunta es ¿qué tiene que ver todo esto con las mujeres?”

Alma Espino, economista uruguaya, también de la RGC, recogió el guante con una reflexión: “hay una primera cosa que es obvia y es que existe una fuerte relación entre el comercio internacional y la vida de la gente. No estamos pensando siempre en la OMC, pero basta caminar, ver las vidrieras con ropa china y pensar en cómo se han ido cerrando las industrias en nuestros países.”

“Estos acuerdos de comercio internacional inciden en la cantidad y la calidad del consumo. Para consumir hay que tener ingresos, y para tener ingresos hay que tener empleo. El comercio internacional está relacionado con la capacidad de empleo que tienen los países: hay políticas comerciales que pueden contribuir a generar empleo y otras todo lo contrario.”

“Y más allá de lo que nos expliquen gobiernos y economistas, sabemos que los hombres y las mujeres viven de forma diferente en nuestras sociedades: la calidad de empleo, los ingresos que perciben. Nos hace diferentes. Las mujeres tenemos todas esas brechas a nivel laboral y al mismo tiempo hemos superado nuestros niveles educativos en mayor medida que los hombres.La cuestión es en qué medida esas políticas comerciales a las que nos estamos enfrentando pueden incidir en nuestra capacidad de agencia, de convertirnos en agentes de cambio, de tomar decisiones sobre nuestra vida y la de nuestros hogares, si ganamos poder o perdemos poder.”

Corina Rodríguez Enríquez, investigadora argentina del CONICET y de Mujeres por un desarrollo alternativo para una nueva era (DAWN), se refirió a cómo el paradigma del libre comercio, enmarcado en esta idea de la desregulación del mercado como forma de organizar la vida económica, ha llevado a un crecimiento persistente del poder del sector privado, “particularmente en la forma de las corporaciones transnacionales, que son las que más operan en el comercio internacional y las que más se benefician con este paradigma que impone la idea de que lo mejor para el funcionamiento de la economía es que este sector privado no esté regulado y la libre competencia lleve a los equilibrios que la economía necesita.”

“Está muy instalado que para que los países se desarrollen es necesaria la participación del sector privado, que es ese sector el que debe hacer las inversiones. Pero esa participación es controvertida, debido a la incompatibilidad entre el objetivo que tiene ese sector -que es el aumento de la tasa de ganancia- y la sostenibilidad de la vida en sus múltiples formas”.

“La forma de acumular poder de las corporaciones ha ido variando”, explicó Corina; “en un principio era hacer negocios con los Estados, las empresas proveyendo al sector público. Y fue así como los grandes grupos económicos en nuestros países se fortalecieron. Pero ahora estamos en una etapa que se trata de la captura del Estado por parte de las corporaciones. Son los propios representantes de estas corporaciones los que ocupan puestos de tomas de posición. Y esto pone límites a las propias prácticas democráticas.”

“El poder de estas corporaciones y esta capacidad que tienen para imponer sus intereses lleva a la baja en todos los estándares: laboral, tributario, etc. Esto repercute directamente en la vida de las trabajadoras. El otro elemento es la limitación de los espacios para ejercer políticas públicas.”

“Las corporaciones van impregnando su lógica en todos los estamentos: parece que el sector privado puede ser sensible en cuestiones de género: la llamada responsabilidad social empresaria. Por último, los flujos financieros ilícitos (evasión impositiva, elusión o los mecanismos legales para pagar menos impuestos), producen una reducción de la capacidad de los Estados para hacer política pública, y tienen que recurrir a los privados porque no tienen fondos para realizar esas inversiones. Y esas redes que se construyen para garantizar la circulación del flujo financiero ilícito son los mismos circuitos que usan las organizaciones para la trata de personas con fines de explotación laboral o sexual”.

“Por todos estos motivos, concluyó Corina, el avance del poder corporativo está apareciendo en la agenda de organizaciones sociales y feministas”.

Graciela Rodríguez es socióloga, vive en Brasil e integra la Articulacao de Mulheres Brasileiras y la Red de Género y Comercio. “Parece que cuando hablamos de comercio internacional estamos hablando de productos que se venden. Pero en realidad es mucho más que eso. Cuando hablamos del libre comercio que propulsa la OMC hay que pensar en la liberalización de las inversiones, el libre flujo de capitales, que circule el capital en una sociedad que se va financierizando, donde hay lugar para la especulación financiera. Y también hablamos de los servicios, que cada vez más tienen un peso mayor. Nuestras sociedades tienden a la servificación de la economía y las propias empresas van cambiando de una producción de bienes a una de servicios. Es importante resaltar que no hay combate a la pobreza sin servicios públicos y no habrá igualdad de género sin políticas de cuidado por parte de los Estados.”   

Como parte de esta globalización y del libre comercio, son estas empresas que instalan sus plantas de montaje en países como México, contratan mujeres con salarios más bajos y en condiciones peores, las trasladan de sus lugares de origen, destrozando los tejidos sociales. Las mujeres, sin ese entorno familiar de contención, se ven expuestas a distintos tipos de violencia, el más extremo, el femicidio.

“En la OMC se discutirán además temas como la agricultura, que es uno de sus temas centrales y en el cual no consigue avanzar en un acuerdo, o la propiedad intelectual, que involucra las patentes de las semillas, por ejemplo. Entonces acá está en juego también la soberanía alimentaria de las mujeres.

“Y hay otro nuevo tema que se suma en esta reunión de la OMC que es el  llamado e-commerce, que es en realidad la economía digital del planeta, el control de los datos. Hay un seguimiento de los datos personales, y no solo los que tienen que ver con los consumos, pero además está el tema de los datos de los Estados, de las universidades, lo que se llama big data. Se le dice el nuevo petróleo de la economía, por las ganancias que están en juego, y va a comenzar a discutirse en esta reunión de la OMC.”

Por todo esto, concluyeron las panelistas, es esencial que los movimientos populares y feministas nos involucremos y tengamos en nuestra agenda las discusiones del libre comercio y la OMC. Flora Partenio y Pato Laterre explicaron las acciones que se llevarán a cabo en Buenos Aires durante la Semana de Acción contra la OMC y la Cumbre de los Pueblos.

Casi al final del encuentro, la charla fue interrumpida por el terrible anuncio de un femicidio aquí mismo, en Uruguay, justo en el momento en que miles de mujeres se reunían para organizarse contra todo tipo de violencias.

La trama económico-financiera de las violencias contra las mujeres

Por Mariana Iturriza

La Red de Género y Comercio en el 14° EFLAC, Montevideo.

Escuché por primera vez ese grito agudo, ulular, en la película La batalla de Argelia, de gillo Pontecorvo: las mujeres argelinas lo utilizaban para advertirse unas a otras que los militares franceses habían entrado a su barrio.

Escucharlo en vivo y en directo por miles de mujeres a la vez te pone la piel de gallina.

Así comenzó el 14 EFLAC (Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe), en Montevideo. Y siguieron asambleas, talleres, mucho compartir en sororidad para todos los gustos.

En lo que se refiere a desigualdades e injusticias, la que se ejerce desde la economía a través de múltiples formas, es una de las más violentas. Un grupo de mujeres investigadoras, sindicalistas, periodistas, viene investigando desde hace años lo que llamaron “las tramas económico-financieras de las violencias contra las mujeres”. Y ese fue el título del taller que dieron juntas Ni una menos, la Secretaría de Género de la CTA, La Articulaçao de Mulheres Brasileiras y la Red de Género y Comercio.

Graciela Rodríguez: Este modelo económico ha provocado todo tipo de violencias contra las mujeres, como los femicidios en serie que comenzaron en Ciudad Juárez

Graciela Rodríguez, de la RGC y AMB, advirtió que estamos ante una ofensiva neoliberal conservadora a nivel global; nos encontramos en un momento de enorme poder de las transnacionales, al punto tal que los capitales están cooptando los estados nacionales.

A este proceso de globalización se suma un nuevo salto tecnológico, fuerte, grave, que trae enormes consecuencias. Una de ellas es que se está prescindiendo de lxs trabajadorxs. Según un informe de la OIT, pronto tendremos apenas un 20% de lxs trabajadorxs formalizados.

“En ese contexto, -explicó Graciela- el feminismo se torna una fuerza mucho más poderosa de lo que era, por su enorme capacidad libertaria. Si logramos recuperar el trabajo humano, el trabajo doméstico, si logramos superar la división sexual del trabajo que nos destruyó la vida armoniosa, creo que caminaríamos en buen sentido. Apuesto al feminismo más libertario.”

Graciela Rodríguez se refirió también al fenómeno de la globalización y las grandes empresas transnacionales que se instalan en países como México con las llamadas maquilas y, para satisfacer sus necesidades de mano de obra barata, extraen a las mujeres de su lugar, destrozando el tejido social y el entorno comunitario. “Esto ha provocado todo tipo de violencias contra las mujeres, como los femicidios en serie, que comenzaron en Ciudad Juárez: porque este modelo económico apunta a la construcción de las subjetividades de las personas, a romper las redes de solidaridad o el apoyo.”

“Por eso tenemos que armar el rompecabezas de todas estas tramas. La alfabetización económica es fundamental.  Y la realidad está ayudando a juntarlas: la reunión de la OMC en diciembre y del G20 no se hacen por casualidad en América Latina. Es el continente más movilizado contra las potencias. Hay un movimiento social que tiene fuerza: inventamos cosas como el paro de mujeres. Hay mucha capacidad de crear respuestas, resistencias, modelos alternativos. Todo esto  es muy nuevo y provocante, alterador.  Por eso hay una necesidad de doblegar a los movimientos sociales de América Latina y esto lo tenemos que usar como un marco propicio para que se vea esta complejidad.”

Estela Díaz: «El Paro de las mujeres es una posibilidad de poner en revulsión el concepto de trabajo. El fin del trabajo es un mito. Porque en realidad el tema es a qué se considera trabajo».

Estela Díaz, de la Secretaría de Género de la CTA, describió el panorama de las nuevas amenazas a nuestras democracias, comenzando por Brasil, Paraguay, Honduras, pero que se replican en todo el continente e incluyen recortes de derechos y fuertes violencias, además de reformas laborales, previsionales y tributarias. Y en este sistema, los medios de comunicación constituyen un factor fuerte en la lectura de las realidades

“El problema de la democracia con la crisis financiera vuelve a ser prioritario para las agendas feministas, de los movimientos populares y del sindicalismo. En estos últimos años, y el paro de mujeres es una muestra de ello, el feminismo ha tenido un papel clave en esto de vincular la violencia de género con la discusión de la desigualdad. Tenemos un sistema que profundiza las desigualdades y donde las transnacionales tienen mucho más poder que los estados.”

“Silvia Federicci habla de la caza de brujas en el proceso de acumulación originaria del capital; hay que pensar en nuestras economías, cómo juega la violencia de género en esta nueva forma de acumulación de capital. Y esa violencia, que no es solo de los estados, sino una violencia capilar, que donde más nos golpea a nosotras es en las relaciones interpersonales”.

“La disputa económica tiene como parte de esa disputa, una de sentidos; y eso nos puede llevar a pensar cómo se dio un retroceso tan rápido en materia de derechos adquiridos en muchos de nuestros países.”

“El movimiento de mujeres en esta disputa de sentidos, al ser antipatriarcal, hace un profundo cuestionamiento a las estructuras económicas. La reflexión sobre la división sexual del trabajo, que es una base de las históricas desigualdades, ha permitido niveles de movilización, de articulación. El Paro de las mujeres es una posibilidad de poner en revulsión el concepto de trabajo. El fin del trabajo es un mito. Porque en realidad el tema es a qué se considera trabajo. No es que haya menos trabajo en nuestras sociedades. El problema es qué trabajo. Estas son las discusiones que tenemos por delante en estas articulaciones”. 

“¿Qué países son los que vienen resistiendo los ataques más feroces y violentos del liberalismo?  Son países que hicieron nuevas constituciones. Hay un concepto que se trabajó en las constituciones de Bolivia, Venezuela y Ecuador que fue la descolonialización y la despatriarcalización. Ahí hay un camino en el papel del feminismo y la articulación con el sindicalismo que debe llevarse a una articulación internacional.

Verónica Gago: «la mayoría de las endeudadas son mujeres»

Para Verónica Gago, de Ni una menos, el Paro del 8 de marzo fue todo un desafío. Y es un desafío volver a realizarlo. El paro es una  herramienta “que nos permite hacer la pregunta de qué es el trabajo hoy y qué significa parar en las situaciones tan diversas en que estamos cada una. El barrio, la universidad, en un centro comunitario, sindicato o las compañeras de la economía informal. Cómo se para una casa. El desafío del feminismo es pensar la estrategia organizativa. Conectar ese momento de la calle con esa construcción de poder.”

“Y hay un tema que nos interesa, que es el de las finanzas. Vemos cómo las finanzas, en Argentina por ejemplo, por medio del endeudamiento masivo y popular, están proponiendo una salida de la crisis de manera individual, privada, mientras se da una precarización compulsiva. Los últimos estudios indican que hoy los créditos se están tomando para pagar alquiler, servicios, y alimentos. Es el mando de las finanzas sobre la vida social y sobre las economías no asalariadas. Ahí a nosotras nos interesa pensar la desobediencia de la deuda. La desobediencia al control de las finanzas, porque la mayoría de las endeudadas son mujeres. Las que se encargan de la economía doméstica, de hacer malabares para llegar a fin de mes. Y en eso las finanzas son muy astutas: ponen a las mujeres como el sujeto moralmente más responsable. Mejores pagadoras, con lo que implica eso de explotación de la red social de las propias mujeres.”

El taller continuó con intercambios de experiencias sobre el Paro del 8M y la participación de mujeres brasileñas, chilenas, uruguayas, argentinas. Así nos enteramos de la cantidad de puestos de trabajo que se perdieron en Brasil con la reforma laboral, las formas de la violencia contra las mujeres que crecen cada día (encarcelamiento, genocidio de jóvenes negras) o que en Chile, por ejemplo, una reconocida marca de ropa se apropió del slogan de “Ni una menos” y estampó remeras que regaló para el 8 de marzo, intentando neutralizar y banalizar de esta manera la capacidad combatividad de esa frase.

La experiencia de las cuidadoras de semillas de Mendoza y los TLC

Tratados de libre comercio

Por Mariana Iturriza

El 27 y 28 de septiembre se realizó en Mendoza el taller público «Tratados de Libre Comercio – Impacto social y perspectivas».

Organizado por el Codec (Colectivo de Economía Crítica), el encuentro se centró en cómo las decisiones que se toman en esos acuerdos afectan la vida de nuestras comunidades, las implicancias que tienen en la producción local de Mendoza y en la soberanía alimentaria. La socióloga Flora Partenio se refirió en particular a las consecuencias que tienen los TLC en la vida de las mujeres.

“Fue un encuentro muy interesante –explicó Flora Partenio-; participaron no solo estudiantes y graduados universitarios, sino también organizaciones agrarias y agroecológicas, colectivas feministas, trans, de lesbianas, cooperativistas, sindicatos docentes y otros de la región”.

“Hablamos en particular del poder de las corporaciones, de las multilatinas por ejemplo, y se hizo foco en el tipo de asociaciones que se están dando entre el sector público y el privado: las PPP (Plan Público Privado, en inglés Public Private Partnership), en servicios públicos, por ejemplo. Uno de los mayores impactos del libre comercio es que vuelve objetos de lujo cosas que antes no lo eran, como los servicios públicos” (el agua, la energía, la salud, la educación). “Son las nuevas formas de captura del Estado: las obras públicas, otro punto importante, son mucho más costosas si las realizan estas alianzas, que si las hiciera el Estado. Esto, por supuesto, tiene un impacto en el mundo laboral”.

Y las mujeres son las que suelen llevarse la peor parte: tienen los trabajos más precarios e informales, son las primeras en ser despedidas, y sobre ellas recaen las tareas de cuidado y reproducción de la vida, cuando el Estado se retira.

Las cuidadoras de semillas

La segunda jornada del encuentro se llevó a cabo en la Escuela Campesina Agroecológica, una experiencia autogestionada por la Unión de Trabajadores Rurales Sin Tierra de Mendoza y el Movimiento Nacional Campesino Indígena.

“Allí conviven comunidades campesinas con huarpes y pobladores chilenos que se instalaron hace años. Nos hablaron de la lucha que llevan todos los días, no solo frente al acaparamiento de tierras, que viene desde los años ’90, sino frente a los agrotóxicos: están en permanente estado de alerta por las avionetas que fumigan sus tierras de rebote; incluso han tenido que trasladar colmenas de forma urgente; y hacer frente también al negocio de las semillas, con la discusión sobre las patentes, la presencia de Monsanto y las fusiones con Bayer.

“En el mundo campesino se ve mucho más cómo las mujeres se hacen cargo de las tareas del cuidado ante el retiro del Estado y lo que implica este trabajo no remunerado.  Muchas de las mujeres que asisten a la escuela campesina agroecológica van con sus hijos. Entonces crearon también una escuela campesina para los chicos”.

“Y dentro de lo que es el trabajo de cuidado que hacen las mujeres, lo que nos llamó la atención fue la experiencia de las cuidadoras de semillas, un trabajo reconocido y valorizado por toda la comunidad.”

Ser cuidadora de semillas significa conservar la biodiversidad presente en la región, mantener y transmitir la práctica, y generar bioinsumos que no son los que usan las multinacionales para matar hierbas. Recuperando saberes ancestrales de Chile y de la comunidad huarpe, ellas usan la propia naturaleza y la flora nativa para combatir las hierbas, tarea que, según el discurso dominante, solo puede hacerse con agroquímicos.

“Uno de los mayores desafíos es demostrar que tenemos herramientas conceptuales y técnicas para enfrentar ese discurso. Algo que pocas veces se ve en las carreras agrarias y en los espacios académicos. Por eso desde esta escuela se realizan relevamientos: visitan a diferentes productores de la zona y les preguntan qué procedimientos usan. Se trata de desarticular mitos: ‘si no aplicas esta fumigación se te va a morir todo’. Es un trabajo duro de concientización, de recuperación de saberes ancestrales y de aunar esfuerzos”.

“¿Qué queda para estos tiempos que se avecinan, donde unas pocas empresas van a acaparar el saber y van a tener las patentes de las semillas?”, se pregunta Flora Partenio. “Estamos hablando de envenenamiento de la comida y de semillas que al salir del país pasarán por un escáner para ver si deben pagar regalías. ¿A qué lugar lleva esta discusión del libre comercio, y sobre todo, cómo recuperar los saberes ancestrales para hacer frente a eso?”

En el taller se recordó la experiencia de las mujeres zapatistas, que fueron las primeras en levantarse contra el Nafta en México, en 1994. “Fue muy lindo ver cómo estas mujeres se sintieron hermanadas como mujeres y campesinas en la lucha contra los tratados de libre comercio”, contó Florecia Partenio, y se refirió también a las actividades que se están organizando desde distintos espacios en oposición a la Reunión Ministerial de la Organización Mundial del Comercio que tendrá lugar en Buenos Aires. “Nuestro nivel de participación en diciembre frente a la OMC va a demostrar esa organización. Es importante que generemos respuestas y participemos.”

*Flora Partenio es doctora en Ciencias Sociales e integrante de DAWN: Development Alternatives for Women for a New Era

La Red de Género y Comercio reúne a mujeres latinoamericanas interesadas en investigar y difundir los efectos diferenciales de las políticas económicas y los acuerdos comerciales, y los intereses que motorizan las corporaciones transnacionales y otros actores económicos y sociales en la región.

Envianos un Mensaje