Este mundo ya es otro

Silvia Federici presentó en Argentina un nuevo libro de crítica feminista al capitalismo. También quiso conocer de cerca las luchas feministas. Lo cuenta Verónica Gago, para La Haine y Página 12.

Por Verónica Gago

 

Silvia Federici, la célebre autora de El Calibán y la bruja. Mujeres, cuerpo y acumulación originaria, acaba de editar aquí ‘El patriarcado del salario’ (Tinta Limón) y vino tanto a ponerle el cuerpo a ese nuevo libro de crítica feminista al capitalismo como a entretejerse en las luchas de las que se siente parte y que son pura potencia en nuestro territorio.

Se reunió con la Intersindical feminista, recorrió la villa 21-24 acompañada de miles que se habían preparado leyendo sus textos, estará esta misma tarde de viernes compartiendo una asamblea Ni Una Menos en la CTEP. Incansable y generosa, seguida por multitudes que dan cuenta de la sed por hacer más compleja la lucha cotidiana, Federici explica como pocas esa frase que le pertenece y que resignifica en cada experiencia que comparte: “Eso que llaman amor es trabajo no pago”. Y por eso revolución será la que tire de una vez las paredes de la casa donde cada una está aislada.

Silvia Federici es la “bruja mayor” y está de visita en Argentina. Así se la presentó el martes pasado en la mesa de la Intersindical Feminista, donde más de cincuenta dirigentes se reunieron en la Federación Gráfica Bonaerense, en la mítica sede de la Avenida Paseo Colón. Viviana Benítez, anfitriona, y Natalia Fontana (Aeronavegantes-CGT) estuvieron a cargo de abrir la conversación que se inició con la narración de los paros de mujeres, lesbianas, trans y travestis: desde octubre de 2016 a los 8 de marzo de 2017 y 2018; cómo se logró la conformación de esta confluencia transversal a las cinco centrales de trabajadorxs; la oposición conjunta a la reforma laboral que, encubierta con lenguaje de género, fue propuesta por el gobierno justamente el 9 de marzo último. Y siguió el enhebrado de consignas: #NosotrasParamos, #NiUnaTrabajadoraMenos y #NoEnNuestroNombre, también como mojones de una historia compartida, de una riqueza organizativa. Más aún: lo que se abrió como debate es de qué manera esta intersindical implica una nueva manera de pensar el sindicalismo, de discutir internamente, de sostener alianzas, de acumular fuerza.

Le dicen amor, pero es trabajo no pago

Silvia Federici subrayó que es una experiencia inédita y retomó la consigna #TrabajadorasSomosTodas: dijo que le fascina porque “crea un terreno común” y “rompe la división” histórica entre trabajo doméstico y trabajo extra-doméstico. Desobedece así, dijo, a la “subordinación sistemática del trabajo de las mujeres, tanto del trabajo doméstico no pago como del extradoméstico pagado de forma siempre más baja”. “Además trabajadoras somos todas porque nosotras hemos producido a la clase obrera y lo seguimos haciendo con nuestro trabajo: criamos a la fuerza de trabajo. Pero la violencia que necesita el capital exige que se nos desconozca, que se nos invisibilice. ¿Por qué si el trabajo de reproducción que permite la vida es tan importante es invisibilizado? ¡Justamente por eso: porque es tan importante! Si ese trabajo de cocinar, hacer compras, cuidar, limpiar, criar, debiera pagarse, no habría beneficio para el capital”, dijo Federici ampliando esa frase que se ha difundido en grafittis y hashtags: “Le dicen amor, pero es trabajo no pago”.

#TrabajadorasSomosTodas saca de la invisibilidad ese trabajo gratuito y obligatorio, nos reconoce a todas como productoras de valor y a la vez permite denunciar la jerarquía que impone su desconocimiento sistemático. Esa división sexual del trabajo es forzosa: es lo único que permite que haya una acumulación de capital a costa del sometimiento del trabajo reproductivo realizado especialmente por mujeres y sujetos feminizados. Federici lo describió en imágenes, como un saber en el cuerpo de cada una: “Cualquiera de ustedes sabe que cómo llegan a trabajar depende mucho de cómo logran arreglar quién cuide a sus hijxs, cuándo pudieron o no hacer las compras, dejar la comida preparada, quién va ir a buscarlxs a la escuela y así un montón de tareas más, y cualquiera de ustedes sabe que cuando ‘vuelven’ del trabajo, el trabajo continúa dentro de la casa. Ustedes tienen ese saber y por eso son las indicadas para romper la ‘sectorialización’ del trabajo que recorta el sindicato entre trabajadoras y no trabajadoras. Necesitamos organizaciones sindicales que se hagan cargo de la reproducción de la vida en general”.

Federici historizó la función de los sindicatos: dijo que siempre se los quiso oponer a la casa y a la comunidad o al barrio, confinando así cuál era el único trabajo “reconocido”. Vinculó de este modo el concepto de “patriarcado del salario” (título del libro que vino a presentar, recién editado por Tinta Limón y motivo de esta gira con el apoyo de la Fundación Rosa Luxemburgo) al trabajo sindicalizado. “Las feministas hemos estudiado y comprendido, haciendo una revolución teórico-política que el salario es sobre todo una herramienta política, que construye jerarquías entre quienes cobran y quienes no cobran salario. Como herramienta de producción de desigualdad, ha servido para que los hombres se conviertan en los patrones dentro de las casas. El salario, al reconocer sólo una parte del trabajo, invisibiliza todo un mundo fundamental de tareas, que son imprescindibles para la reproducción del capital”.

Carolina Brandariz (Secretaria de géneros de UTE-CTERA, Sindicato de Trabajadorxs de la Educación) subrayó el “aggiornamiento neoliberal” bajo el lenguaje de género como una preocupación que se está combatiendo en el plano de políticas públicas y en particular la situación de las escuelas y lxs docentes. Federici varias veces remarcó la importancia de las luchas alrededor de la escuela: dijo que es un “sector estratégico porque son un punto de unión entre el mundo del salario y el mundo del hogar”. Silvia León (secretaria de género de la CTA-Autónoma, Central de Trabajadorxs Argentinxs) señaló el avance de que los feminismos se crucen con las luchas del movimiento obrero, y hablar del movimiento obrero desde la lucha feminista. Las cifras que lanzó la autora italiana también explican su entusiasmo con esta intersección sindical: “En EEUU hoy sólo el 9% de lxs trabajadores están sindicalizadxs. Se presume que para 2050 no habrá más sindicatos. Sin embargo, hoy los sindicatos están siendo revitalizados por trabajadorxs migrantes”.

La hora se pasaba veloz, pero Federici dijo que no tenía apuro y volvió a responder con preguntas: “La cuestión es qué hacer cuando salimos a trabajar fuera de la casa, es decir: ¿cómo salimos con más poder? Esto implica tanto cambiar el valor del trabajo doméstico como conseguir recursos para salir de la casa y también poder valorizar el trabajo extradoméstico que hacemos las mujeres, porque siempre se nos paga menos”. Se refería así también a algunas de las cuestiones que ella y otras militantes feministas lanzaron en los años 70 con la campaña por el salario doméstico. Se trató de una iniciativa que empezó en EEUU pero que rápidamente se volvió internacional. “En ese entonces, igual que ahora, denunciamos que la violencia doméstica se naturaliza porque es parte del disciplinamiento del trabajo doméstico”. Ahora, además, “frente a la pérdida de poder de los varones en el ámbito laboral y sobre todo al mayor deseo de autonomía de las mujeres, agregó, recrudece su violencia en los hogares”.

 Por entonces, se multiplicaron las discusiones que a Federici le resuenan con otras que se dan hoy. Por ejemplo: “nuestra preocupación era destruir la división entre las mujeres trabajadoras y las ‘otras’? ¿Quiénes eran las otras? Por entonces eran las mujeres afrodescendientes que cobraban subsidios y que por eso no eran consideradas ‘trabajadoras’, y aun más: se quería decir que lxs trabajadorxs ‘financiaban’ los subsidios de la población que ‘no trabajaba’”. Además de sonarnos a todas como un argumento actual que se escucha aquí también, queda claro así lo que señalaba antes: de qué modo el salario funciona como una herramienta de jerarquía y exclusión y como, en general, esa jerarquía opera de modo racista y clasista.

Magdalena Roggi (integrante de la Secretaría de la Mujer y la Diversidad de CTEP, Confederación de Trabajadorxs de la Economía Popular) contó la importancia decisiva de las trabajadoras de la economía popular en el entramado y la organización de los paros feministas y también del debate sobre la conversión de los subsidios en “salario social” y la propia inclusión de la CTEP como herramienta gremial en articulaciones sindicales formales. De modo preciso relató el tipo de tareas que las mujeres realizan en los territorios “inventando modos de trabajo” y su relación histórica con las luchas piqueteras. Belén Sotelo, en representación de docentes universitarixs, hizo hincapié en el carácter internacionalista del movimiento. En relación a eso, Federici apuntó al internacionalismo “como dimensión estratégica del feminismo” y que ahora esa dinámica, insistió, está dada por las huelgas feministas y por las trabajadoras migrantes. “Ambos son los elementos más dinámicos de internacionalización de las luchas, por eso también son los más atacados y criminalizados”.

Las intervenciones se sucedían: Gabriela Reartes, del sindicato de mujeres rurales, contó las condiciones durísimas de trabajo en la cosecha de tabaco en el norte del país; Evangelina Ortiz de Dragado y Balizamiento, habló del prejuicio en el mar de que suban mujeres a los barcos y que el “chiste” es que deben dormir con un cuchillo debajo de la almohada; Patricia Rodríguez, del sindicato de Maestranza contó las violaciones a las trabajadoras en espacios de trabajo; Ana Lemos, del sindicato de ladrilleros detalló la escasa composición de mujeres en el gremio y la lucha que están llevando adelante para cambiar esta situación. También se narraron victorias recientes: María Laura Da Silva (Sipreba) levantó aplausos al mencionar la reincorporación de lxs trabajadorxs de la agencia pública de noticias Télam. Estaban también trabajadoras de la salud, docentes privados, judiciales y bancarias.

Clarisa Gambera (secretaria de Género electa en la CTAA Capital) puso un punto de debate al contar cómo “la desobediencia tiene costos dentro del sindicato”, ya que la dinámica de fuerza feminista tensiona espacios históricamente marcados por su verticalidad y liderazgo machista: “Hoy hay muchos varones que festejan nuestras luchas e inmediatamente nos dicen qué tenemos que hacer; nosotras construimos poder y salimos de la soledad en la que muchas estábamos dentro de los sindicatos, por eso sabemos de lo estratégico de esta alianza entre feminismo y sindicalismo, no la vamos a dejar de lado”.

Federici retomó muchas de estas problemáticas. Se detuvo especialmente en la cuestión de la “autonomía organizativa”, para aclarar por qué autonomía no es lo mismo que separatismo ni fragmentación. “Hay que distinguir entre un llamado a la unidad que es artificial porque encubre relaciones de poder y por tanto consagra jerarquías, respecto de la unidad como horizonte que se puede articular desde las autonomías organizativas pero que no desconoce una realidad que está jerárquicamente establecida”, subrayó. Luego contó lo que significó en los años 70 la ruptura dentro de grupos mixtos, lo cual permitió una explosión de creatividad del feminismo, de sus modos de luchar y pensar la transformación de cada espacio de la vida: “Fue una experiencia riquísima, porque entre nosotras no teníamos ya miedo de que nos ridiculicen por decir alguna cosa, no nos daba culpa no saber tal otra, y a la vez empezamos a politizar toda una red de cuestiones que se decían ‘privadas’ pero que no son privadas porque todo el mundo opina qué hacer sobre ellas: desde amamantar al sexo, desde la menstruación a la crianza”. La cuestión vuelve a insistir una y otra vez: ¿cómo se construye fuerza dentro y fuera del sindicato pero una y otra se conectan rompiendo jerarquías?

Sostener las luchas

Por la tarde noche del mismo martes, nos vamos a Flores. Se presenta su libro junto a la filósofa y activista mexicana Raquel Gutiérrez Aguilar. La escena emociona: un escenario callejero desbordado de gente a lo ancho y a lo largo, una feria feminista de libros y revistas, una feria popular de artesanías y comidas, la luna llena que compite y gana contra los faroles que alumbran el pavimento. “Acá no hay solo palabras, dice Federici. Acá hay una trama, y eso es porque hay un movimiento”, dice mientras nos adentramos en la marea de gente que no para de acercársele con regalos, plantas, libros, pidiendo una foto, un autógrafo, una entrevista.

La pregunta que enmarca el encuentro es enorme y cuelga sobre las paredes de la escuela de oficios CFP24: ¿Qué significa estar creando otro mundo? Su charla va al punto-pregunta varias veces: “Estamos pensando cómo cambiar el mundo pero ya lo estamos cambiando. Lo importante es ‘desmitificar’ una cierta idea de política. En nuestras luchas, construimos otro poder y redefinimos qué es política. Y sobre todo entendimos algo fundamental: que lo político pasa por la cocina y por la cama. Una perspectiva feminista es una mirada que cambia la totalidad de la sociedad. No puede cambiar sólo una parte”. Habla de la insurrección feminista en marcha, de la importancia de cómo ha circulado lo que pasa en particular en Argentina y más en general en América Latina a otras latitudes. “Es importante pensar cómo se reproducen estas luchas, cuáles son las tramas que las sostienen, también ahora cuando se ve claro el tipo de ofensiva, cuando se las quiere aislar. Desde el feminismo hay una clave que consiste en que sabemos dar continuidad a la lucha no sólo cuando es callejera, sino en cada lugar que habitamos. Por eso decimos también que en general empieza contra los hombres de nuestras familias que son los primeros que nos controlan”.

Federici una vez más apunta a los enemigos: “vemos muy claro quiénes quieren domesticar la agenda feminista. Hay un feminismo institucional que ha usado nuestra agenda para integrar precarizadamente a las mujeres a la máquina de trabajo de la economía global. Y luego está la Iglesia: yo me pregunto cuándo el Vaticano se va a responsabilizar de todas las mujeres y herejes que persiguió y quemó. Hoy la iglesia está perdiendo su autoridad moral porque la pedofilia es un escándalo global que no puede ocultar. Además de sus negocios con las farmaceúticas: ganan con los anticonceptivos y se oponen al aborto”.

Las preguntas fueron muchísimas: desde que profundice su noción de trabajo sexual –al que reconoce como tal– al papel de los varones en las luchas; del derecho al aborto al eco-feminismo. Silvia, como en cada actividad, porta su pañuelo verde. Ahora se agrega el pañuelo magenta que dice #NiUnaMigranteMenos que le regalan las compañeras. En el camino de vuelta pregunta si hay canciones del movimiento, y se pone a cantar en italiano las que cuenta que inventaron ellas.

 El recorrido de la mano de las brujas

El miércoles llueve y de a ratos para. Hay un recorrido minuciosamente organizado por la villa 21-24 y Zavaleta y luego una asamblea armada por la red de organizaciones del barrio (la que se conformó para preparar el paro este último 8M) y el colectivo NiUnaMenos. La red ha tenido varios encuentros de discusión del libro de Federici y se ha armado a la vez el mapa de los puntos del barrio a destacar y un mapa de conceptos, todo entremezclado: qué se piensa desde el barrio. Nos metemos todes por los pasillos inundados, saltando charcos. Llegamos al primer lugar: es la casa de Gilda Cañete, militante de la Corriente Villera Independiente, muerta por caer electrocutada mientras sacaba agua en esos mismos pasillos, después de una lluvia hace unos meses. La emoción y las lágrimas de todas sus compañeras contando quién era, su entusiasmo en las asambleas previas al paro, su inventiva en la idea de “entregar cruda” la comida como fórmula de huelga para las trabajadoras de los comedores, sus siete hijxs. Federici escucha, se conmueve, hay abrazos y el megáfono, a manos de Natalia Molina, de la misma organización, vuelve a decirnos hacia dónde vamos. Luego nos adentramos al corazón-territorio hecho en cerámica que en una pared recuerda el femicidio de Mica Gaona.

Se habla de los femicidios del barrio, de las promotoras de género, de cómo hay una red que acompaña y a la vez de que no dejan de sucederse todo tipo de violencias en noviazgos, familias, ex parejas. Paramos en la “posta” de las trabajadoras: auto-construcción, cuidadoras comunitarias, “viales” que cortan el tránsito cuando les niñes salen de la escuela y producen ‘otra seguridad’, recolectoras de basura, enfermeras. Compañeras del Frente Popular Darío Santillán cuentan cuántas horas trabajan, cómo las guarderías autogestivas les permiten a la vez trabajar e ir a la lucha.

Marta Baez (CVI) cuenta que después de 53 días de huelga de hambre consiguieron ambulancia propia para el barrio. A la villa no entra la ambulancia ni entra la recolección de basura. “Si no fuera por nosotras, nos moriríamos aun más cuando nos pasa algo y antes nos morimos tapados de basura”, comenta otra de las recolectoras. Mientras volvemos a los pasillos, se escucha a Vladimir, el hijo de una compañera, decir que estamos luchando en un laberinto. Acusa al laberinto del cansancio y, a la vez, convierte los intrincados pasillos que estrecha la sobreocupación en un lugar mítico, del que hay que encontrar la salida.

El final del recorrido es en la plaza, ahí donde antes del 8 de agosto (o de Aborto, día de la gigantesca manifestación) se hizo el pañuelazo, y Karen Torres, de Orillerxs, lee el documento que escribieron cuando fueron al Congreso de la Nación a decir “las villeras abortamos”. La frase hoy se estampa en serigrafía, en remeras que también le regalan a la bruja mayor. Llueve de a ratos. En el cielo y en los rostros. Seguimos saltando charcos hasta que llegamos a la asamblea. Silvia vuelve a escuchar a cada una.

Dice que le emociona y le da envidia una producción de lo común en condiciones tan difíciles. Qué cómo hacemos para seguir en contacto. “Todo esto es mucha fuerza junta, es inspirador y es una fuente de coraje”. Sigue la conversación y estalla la música de las más jóvenes, que rapean contra el patriarcado. Y Federici, que presta mucha atención a los cantos y en especial al que se entonó al final como despedida, dice que este feminismo va a vencer porque ya está venciendo.

Página 12 / La Haine

Texto completo en: https://www.lahaine.org/bF9v

Brasil: el poder político de las mujeres

#EleNao. Un deseo solidario que rompe el miedo.

Por Graciela Rodríguez

Leer nota de Latfem

Fotos: Portal Catarinas y RedLAC

Las fake news quisieron instalar que la marcha feminista por #EleNao había tenido un efecto contraproducente. Pero en Brasil se engendra una nueva forma del “hacer político” desde las redes sociales a las calles, las mujeres se muestran como una fuerza horizontal, como un deseo solidario, con despudor y alegría que contagia: una forma que rompe el miedo. Una opinión de Graciela Rodríguez, desde Brasil. **

Lo que vimos en las manifestaciones de mujeres en septiembre y octubre en las calles de Brasil es una nueva forma de poder político. El cuerpo de las mujeres enfrentando el miedo que las élites quieren imponer a las sociedades, y diciendo que no queremos ser tuteladas, invisibilizadas, amenazadas y asesinadas. Una nueva forma de construcción de democracia en las calles, a pesar de las vetustas instituciones políticas donde las mujeres no superan el 10% de presencia en los parlamentos corrompidos por el poder patriarcal, deslegitimados por prácticas corruptas y de una política que solo se legitima como expresión de la jerarquía de dominación.

Pero ¿por qué no tenemos miedo? Porque conseguimos la incorporación sensible de los cuerpos cuando se saben acompañados en el espacio común, el “acuerpamiento” del cual hablan las compañeras latinas cuando salen a las calles. Lo común, una práctica y construcción antigua de las mujeres, desde antes de las brujas, que viene de la experiencia comunitaria, amasada junto con los cantos colectivos de las trabajadoras, pero aun latente en los modos de vida de las “quebradoras” de coco babazú y otras en Brasil. Y las mujeres podemos hacerlo porque, recuperando nuestra memoria arcaica, no precisamos reproducir la pertenencia a cualquier institucionalidad de la guerra y la violencia.

Aquí está engendrándose una nueva forma del “hacer político”; desde las redes sociales a las calles las mujeres nos mostramos como una fuerza horizontal, como un deseo solidario para con la sociedad, con total despudor en la exhibición de las diversidades, y con alegría contagiante: una forma que rompe el miedo.

Por eso se quiso hacer creer que la marcha feminista de #EleNao del 29 de septiembre había tenido un efecto contraproducente a sus propósitos y favorable a Bolsonaro en las elecciones del 7 de octubre. En realidad, esa fue una más de las fake news propaladas por los sectores del bolsonarismo. Muy por el contrario, la salida a la calle de miles de mujeres ayudó a la candidatura de Haddad a llegar al balotaje. La consultora IBOPE confirmó en una medición el significativo caudal de votos a favor de este candidato aportado por ese segmento del padrón femenino.

La presencia de miles de mujeres en las calles de las ciudades del país, exhibiendo el rechazo de la sociedad al fascismo, fue una forma de un hacer político desbordante de los canales institucionales, de las maneras enyesadas del disciplinamiento que hace siglos nos imponen. El fascismo como la expresión más acabada del individualismo, de la negación del otro como diferencia, del rebajamiento e invisibilización de lo diverso, de la naturalización de la violencia contra las mujeres, de domesticación de los cuerpos de las mujeres, de los negros y negras, de la diversidad sexual, de los y las inmigrantes, y de los empobrecidos por un poder económico patriarcal cada vez más concentrador de las riquezas producidas por toda la sociedad.

Pero el fascismo también es el resultado de la sofisticación, cada día mayor, de las formas de control de la sociedad y del territorio, y la modulación de las subjetividades, a partir de las “religiones de mercado”, del consumo, del sentido común de la moral, del sentido común de la doble moral, del manejo de las voluntades y deseos más íntimos, de exploración de corazones y mentes…Por eso las mujeres, a partir de un largo proceso de liberación que ya dura varios siglos, estamos enfrentando el fascismo con formas no violentas de expresión, de valorización de las diversidades, de respeto a los cuerpos y sus sexualidades, de insumisión a los padrones estéticos, de cuidado con la vida cotidiana, o sea simplemente, de percibir al otro.

Nosotras, que desde el feminismo hemos sido capaces de construir más allá de los territorios domésticos de valorización del trabajo invisible de las mujeres, de denunciar y combatir – hermanadas – las violencias que sufrimos en el cotidiano, que salimos a construir la igualdad en el vasto campo del trabajo y de los estudios, que estamos haciendo la revolución más triunfante del último siglo, ahora tomamos las calles para enfrentar el fascismo por su raíz de odio y dominación patriarcal, racista y de clase. Y lo hacemos a partir de la práctica de politización feminista, de las huelgas internacionales que impulsamos los últimos 8 de marzo, que abren nuevos entendimientos sobre el concepto del trabajo, a partir del derecho a la propia elección para nuestras sexualidades, de nuestra libertad para tener o no tener hijos, de vivir la maternidad como un acto político y de composición de afectos y relaciones, de caminar hacia una división sexual del trabajo igualitario, de la fuerza del actuar colectivo en las calles que tomamos, y que ahora ya no queremos abandonar; del deseo, en fin, de construir un mundo de iguales y amorosamente diverses…

Expresamos lo político reinventado, descolonizado, libertado en su potencia de expresión del deseo de igualdad, solidaridad y paz. Frente a la pulsión de muerte, y a la espectacularización de la violencia que exacerba el fascismo, oponemos esa potencia que surge de la necesidad de inventar otras prácticas, otros saberes y otros mundos. Y así continuaremos a enfrentar el fascismo, que crece no solo en las Américas sino en todo el mundo.

Crear diálogos, vínculos, argumentaciones politizando la vida en su sentido social, cooperativo y amoroso, es la forma de huir de las ansiedades, angustias y del sufrimiento psíquico al que nos condena el frenesí capitalista. El movimiento de las mujeres hace visible la “pedagogía de la crueldad”, como dice Rita Segato, que impone el fascismo, exponiendo los cuerpos en lucha como un modo de vida sin miedo. Y eso es lo sensible, que toca las emociones y que tanto incomoda al poder, porque va directo al cuerpo y al alma del ser.

Nuestras prácticas, nuestras ropas, consignas, colores, danzas y nuestra alegría pintan el aire de forma diferente para desafiar el odio, y para permitir reapropiarnos de las sensibilidades.

Como dice el filósofo Franco Berardi, “la felicidad es subversiva cuando ella deviene colectiva”: así, por estos días, en muchas ciudades de Brasil y del mundo, somos subversivamente felices

 

*Graciela Rodríguez es argentina y vive en Brasil desde hace 40 años. Desde el Instituto Eqüit y la Red de Género y Comercio, se ha dedicado a la investigación de la situación económica y laboral de las mujeres y cómo son afectadas por las políticas neoliberales y los tratados de libre comercio.

**Este artículo fue publicado en «LATFEM. Periodismo Feminista».

 

33° Encuentro Plurinacional de Mujeres

La Red de Género y Comercio en Trelew

Por Mariana Iturriza

Foto de portada: Majo Malvares

El 33° Encuentro Plurinacional de Mujeres comenzó con un acto multitudinario en el Autódromo de Trelew. ¿Casualidad? ¿Broma del destino? justo frente a la entrada, sobre la ruta, el único cartel visible era uno enorme que publicitaba las Viñas de Balbo. Seguramente la mayoría de las presentes no supieran que esa exitosa empresa pertenece a Susana Balbo, quien renunció este año a su banca de diputada de Cambiemos para dedicarse a ejercer la presidencia del Women 20 / Mujeres 20, cargo para el que fue designada por el mismo presidente Macri.

El W20 es un grupo de afinidad que hace las recomendaciones en materia de género al G20. Mientras sesionaba en el CCK de Buenos Aires el 1 y 2 de octubre, desde el Foro Feminista contra el G20, mujeres, lesbianas, trans, travestis, bisexuales le dijeron ¡No en nuestro nombre!.

La Red de Género y Comercio estuvo en Trelew con el Foro Feminista y participó de diversas actividades en las que transmitió su mensaje contra el G20. Y fue parte de un todo, porque sin duda todas las reivindicaciones que tuvieron lugar en el 33° ENM tienen su origen en las políticas de despojo y saqueo de los pueblos que llevan adelante los gobiernos del G20: lxs presxs políticxs, los pueblos originarios y su defensa del territorio, el avance de la megaminería, los cultivos extensivos y los agroquímicos, la precarización laboral de las mujeres y disidencias sexuales, la trata de personas, el retiro del Estado de la protección social, la educación para beneficio de las corporaciones, el acceso al aborto legal, seguro y gratuito, el endeudamiento, el avance del neoliberalismo en toda Latinoamérica y del fascismo en Brasil… y un largo etcétera.

El domingo a las 15 hs el centro de la Plaza Centenario se convirtió en una radio-anfiteatro. Lisa Buhl fue la conductora de este programa sobre el G20, el W20 y sus consecuencias para nuestros pueblos.

“Estamos preparándonos para organizar el Foro Feminista para fines de noviembre, cuando los presidentes de los países del G20 estarán en Buenos Aires -dijo Graciela Rodríguez, de la RGC-. ¿Por qué estos sinvergüenzas deciden hacer esta reunión en Argentina? Porque es importante doblegar a los movimientos sociales de América Latina. Sin lugar a dudas en los últimos años hemos mostrado que estamos enfrentando con toda garra al modelo neoliberal, salvaje, brutal que nos están imponiendo. Y el movimiento feminista en particular. Saben que el movimiento feminista es un movimiento rebelde, es un movimiento cuestionador del modelo neoliberal, pero no solo como modelo económico; es un movimiento cuestionador del sistema desde la base, desde la división sexual del trabajo que legitima todas las violencias y también las violencias económicas, financieras de este modelo. Ellos saben que el movimiento feminista en la región está fuerte, poderoso y por eso tienen que venir a demostrar su fuerza, a militarizar la región, a justificar la militarización de la Argentina.”

Ximena Gómez, otra integrante, explicó que al Foro Feminista contra el G20 «lo componen un montón de organizaciones politicas, un arco muy amplio, con lo que caracteriza al movimiento feminista; con mucho esfuerzo y desde abajo, pensando también cómo estas políticas comerciales, del capitalismo financiero, impactan en nuestras vidas».

«Uno de los conceptos que más está flotando en el G20 y en los grupos que intentan influir sobre él es el de la inclusion laboral o el del desarrollo rural de las mujeres, -cuenta Mariana Paterlini-, que son conceptos que a primera vista nos pueden parecer muy interesantes pero está anclado en la base del sistema capitalista y las soluciones que nos porponen sin consultarnos nuestra opinión al respecto tienen que ver con el emprendedurismo, con los sistemas de crédito los micrcofinanciamientos que son sistemas que lo que hacen a los sesctores como los nuestros es sobrenedeudaronos a través de sistemas usureros de intereses y de deuda que, en todo caso nos llevan a posicionarnos en un lugar de mayor vulnerabilidad dentro de lo que es la pirámide laboral del sistema capitalista».

 

El B20 y el G20. ¿Quién hace recomendaciones a quién?

EL B20 DIO SUS RECOMENDACIONES AL G20

Cientos de CEOs de las empresas multinacionales más importantes del mundo llegaron a Buenos Aires la semana pasada para participar en la reunión del Business20 (Negocios o Empresas 20). El encuentro empresarial dio un guiño al rumbo de las políticas neoliberales del presidente argentino Mauricio Macri, modelo que se intenta profundizar en toda la región. Las recomendaciones de los empresarios a los gobiernos apuntaron a profundizar la entrega de soberanía nacional en manos de los organismos multilaterales de crédito y en beneficio de los grandes capitales financieros internacionales.

El B20 es el grupo de afinidad más antiguo del G20. Si se iba a invitar a la sociedad civil a opinar, primero los empresarios.

El B20 trabajó con tres ejes para hacer sus recomendaciones al G20: promover la igualdad de oportunidades y la inclusión, impulsar el crecimiento económico, y asegurar el uso sustentable de recursos y acciones en relación al cambio climático. Sería maravilloso si entre sus integrantes no estuvieran las multinacionales más grandes del mundo. Estamos hablando de Facebook, Google, Coca Cola, Walmart, Siemens, Shell, Santander Rio, BBVA, entre muchas otras corporaciones, que más que realizar recomendaciones, son realmente quienes deciden en gran parte los rumbos del G20. Otra gran farsa, como lo es el Women20 y sus intenciones de inclusión de la mujer.

La Confluencia Fuera G20-FMI, constituida hace alrededor de un mes, con la participación desde su inicio de la Red de Género y Comercio, dio a conocer una Declaración de rechazo a la reunión del B20 y llamó a la movilización para repudiar la Cumbre del G20 que reunirá en Buenos Aires, el 30 de noviembre y el 1º de diciembre próximos, a los jefes y jefas de gobierno de los 20 países e instituciones que integran el organismo multinacional.

Las mujeres “de” tienen su cumbre

Por Mariana Carbajal para Página12

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Juliana Awada inauguró la previa del W20

Con un panel sobre la “Invisibilidad de las mujeres rurales y su rol en el desarrollo”, que no incluye a ninguna mujer campesina como expositora y sí a una ejecutiva de Coca-Cola, abrirá hoy sus sesiones al público en el CCK la Cumbre de Mujeres 20 o W20, como se llama oficialmente por su sigla en inglés. La ausencia de mujeres que trabajan la tierra en un panel que habla sobre ellas es apenas una muestra de la agenda de este foro, que preside la empresaria bodeguera Susana Balbo, ex diputada de Cambiemos, y que tiene como objetivo emitir un breve comunicado con recomendaciones a los líderes del G20, que se reunirán en Buenos Aires en dos meses, en relación a una supuesta agenda de género sobre cuatro ejes: “la inclusión financiera, digital, laboral y el desarrollo rural como un vehículo hacia el empoderamiento económico”. El 55 por ciento sus panelistas pertenecen a trasnacionales, corporaciones empresarias o fundaciones relacionadas al mundo de los negocios. Para denunciar “la farsa” del W20, ayer comenzó un foro feminista en paralelo, bajo la consigna #NoEnNuestroNombre, y que abrió con una intervención artística con ollas vacías, frente al Congreso, para simbolizar que no hay inclusión posible de mujeres, lesbianas, bisexuales, no binarias, travestis y trans, en el marco de la desregulación y la liberalización que plantean el G20 y el FMI.

El W20 es uno de los foros de afinidad del G20. Lo debería presidir una referente independiente, del ámbito empresario o de las ONG pero no vinculada al Gobierno. Sin embargo, cuando Balbo fue designada por el presidente Mauricio Macri, era diputada nacional por el oficialismo; después renunció. Hay distintos grupos temáticos de afinidad al G20, sobre el mundo de los negocios, la sociedad civil, la juventud, la ciencia, entre otros ejes.

“Decimos que es una farsa porque la agenda del G20 nos precariza y nos endeuda. El W20 no nos representa”, señaló a PáginaI12 Flora Partenio, coordinadora de Relaciones del Trabajo de la Universidad Nacional Arturo Jauretche (UNAJ) e integrante de la red de feministas DAWN. Durante la jornada de hoy, el Foro Feminista desarrollará tres conversatorios para proponer respuestas y alternativas a los programas del G20. Ayer, la locutora y periodista feminista Liliana Daunes leyó una manifiesta con el posicionamiento de este espacio internacional, abierto y horizontal, conformado por diversas organizaciones sociales y colectivos feministas. “Nos conjuramos contra el neoliberalismo de las empresarias del W20. Desafiamos la meritocracia y la idea de desarrollo del G20. Repudiamos su idea de inclusión a un mercado laboral a merced de las empresas transnacionales, la acumulación del capital y el poder financiero”, leyó Daunes.

También se escucharon las voces de mujeres de la Patagonia, que están enfrentando los desplazamientos de sus territorios, de trabajadoras de la salud, que dieron cuenta del ajuste que está afectando al área, y empleadas estatales de los distintos ministerios degradados a secretarías, que están padeciendo despidos y reducción de presupuesto. En la intervención artística con las ollas, se repartieron platos de plástico con consignas como “La farsa del W20. Feminismo no es capitalismo”, “Tu mujer emprendedora es una ajustadora” y “Las ollas se volvieron peligrosas. Ollas sí, ajuste no”. De fondo, una bandera enorme roja con letras blancas, decía: “Demasiado”.

Mientras tanto, en el CCK tenía lugar el primer día del W20, en cuya apertura estuvo la primera dama Juliana Awada. En las mesas ratonas de los salones, se ofrecían como lectura ejemplares de la revista Vogue. “El objetivo principal de W20 es supuestamente lograr el pleno desarrollo económico de las mujeres, todos enunciados que se concretizan en cuatro ejes básicos que son la inclusión laboral, la inclusión financiera, la inclusión digital y las mujeres rurales. Se han apropiado de un discurso feminista y progresista. Pero en el fondo sus propuestas son muy pobres y muy poco creíbles”, apuntó a este diario Norma Sanchís, de la Red de Género y Comercio, e integrante del Foro Feminista. “Están planteando como gran objetivo lograr que más mujeres participen en el mercado de trabajo, y para eso la receta es el emprendedurismo, como una salida individual, meritocrática, cuando en realidad, sabemos que la gran mayoría de los emprendimientos productivos van al fracaso. Se está planteando crear más empleo asalariado, pero es un empleo de muy baja calidad, en los márgenes del sistema, el empleo de plataformas digitales, tipo Glovo, tipo delivery hogareño o de alimentos”, agregó Sanchís.

La primera jornada del W20 fue cerrada: 65 delegadas de distintos países negociaron el texto del comunicado con las recomendaciones, que se entregará al presidente Macri mañana, al cierre de la cumbre. Las delegadas son elegidas por invitación, entre mujeres de negocios y referentes de la sociedad civil. De Argentina son 9, entre ellas, la empresaria Andrea Grobocopatel, Silvia Torre Carbonell, directora ejecutiva del Centro de Entrepeneurship, de la Escuela de Negocios de la Universidad Austral (del Opus Dei), y Graciela Adam, directora de la Fundación Global, pero además, hay tres feministas, la directora ejecutiva de Amnistía Internacional-Argentina, Mariela Belsky, la abogada Natalia Gherardi del Equipo Latinoamericano de Justicia y Género y la radical y titular de FEIM, Mabel Bianco. Belsky, Gherardi y Bianco intentaban ayer incidir en el comunicado final para incorporar una perspectiva de derechos humanos, una agenda integral de políticas de cuidados, el compromiso de que se avalen las recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo para erradicar la violencia machista en el ámbito laboral, que se nombre a la disidencia sexual y se incorporen los derechos sexuales y reproductivos, entre ellos la interrupción legal de embarazo, como compromisos del G20. Tarea difícil, en un contexto de discusión bastante alejado de las demandas del movimiento de mujeres, lesbianas, travestis y trans de la Argentina. “Acepté ser delegada porque me parecía que valía la pena trabajar para incidir desde adentro, que el comunicado incluyera la voz de las mujeres del sur global. Visibilizar la informalidad laboral, la violencia en el empleo y la necesidad de incluir una agenda de cuidados universal como requisitos indispensables”, explicó Gherardi a PáginaI12.

El W20 se conformó en 2015, durante la presidencia turca del G20. A lo largo del día de hoy, están previstos distintos paneles en el CCK. Además del que invisibiliza a las mujeres campesinas, en otro, es un varón, Sebastián Cabello, director Regional de la GSMA para América Latina, una organización de operadores móviles y compañías relacionadas que promueve el uso de celulares (obvio), el encargado de explicarle a las mujeres sobre la importancia de la inclusión digital femenina. Y mañana, también otro varón, el sociólogo francés Ivan Jablonka, autor del libro “Laetitia o el fin de los hombres”, les hablará de la violencia machista y los femicidios. “Mansplaining”, en su mejor expresión. Se espera también una intervención de la reina Máxima, de Holanda, vía teleconferencia. El glamour de la realeza no podía estar ausente.

Conversatorios

Foro Feminista contra el G20

Las acciones contra el Women 20/ Mujeres 20 continúan el martes con feria de la economía popular feminista, conversatorios y cierre con tambores. Aquí el programa:

FORO FEMINISTA CONTRA EL G20

MARTES 2 DE OCTUBRE

13 hs.

PLAZA CONGRESO

Conversatorios:

13 hs: Cuerpo y territorio I: Las luchas por una vida digna

Coordina: Claudia Korol (Feministas de Abya Yala/ Pañuelos en Rebeldía)

Zulema Aguirre (Mujeres en Red de Villa Langostura y “El colectivo del Barrio” FPDSCN)

Paula Arraigada (La Nelly Omar La corriente / Mesa de Diversidad del PJ , Bs As)

Ana Falcón (Docente, artesana y productora. Frente rural La Campora)

Zulma Molloja (Unión de Trabajadores de la Tierra)

Natividad Obeso (AMUMRA / Asamblea no al G20)

Vanessa Villegas Vidal (Jóvenes al Frente Parque Esperanza / CISCSA)

 

15 hs: Cuerpo y territorio II: Discutiendo los ejes del W20 en la profundización neoliberal

Coordinan: Ximena Gómez (Democracia Socialista / Asamblea no al G20) y Paula Satta (DAWN / Asamblea no al G20)

Franchesca Mata (Mov. 2 de marzo. Bloque de trabajadorxs migrantes)

Natalia Molina (Movimiento Popular la Dignidad. CTEP)

Silvana Mochi (Integrante de ADA y deleg género junta interna ATE trabajo)

Gabriela Vestel (Asociación de abogadxs ”Nace un derecho”)

Gabi Nacht (Centro Cultural de la Cooperación)

 

17 hs: Violencia económica, ajuste y deuda

Coordina: Flora Partenio (DAWN / Asamblea no al G20)

Celeste Perosino (Antropóloga, ex subgerente DDHH del BCRA)

Melina Noya (Juntas y a la izquierda- MST)

Verónica Gago (Ni Una Menos)

Maga Gargarello (Campaña Nacional contra las Violencias hacia las Mujeres)

Patricia Laterra (Economía Feminista SEC / Asamblea no al G20)

Graciela Rodríguez (Red de Género y Comercio, Inst.Eqüit, AMB, Brasil / Asamblea no al G20)

 

«Exigir nuestra parte de placeres en el banquete de la vida”

Primera jornada de acción del Foro Feminista contra el G20

Fotos: Mariana Iturriza

Mientras en el CCK iniciaba su reunión cumbre el Women20 / Mujeres 20, las feministas nos reunimos en el Congreso para repudiar ese organismo, que se arroga la representación de las mujeres.
Los calderos, devenidos ollas, símbolo de resistencia en la Argentina y en toda Latinoamérica, estuvieron en el centro de la escena. Platos de cartón con leyendas alusivas: «Las ollas se volvieron peligrosas», «Tu mujer emprendedora es ajustadora», «ollas sí, ajuste no», fueron repartidos a las personas que pasaban por la plaza.

«¿Qué llena una olla feminista?
¿Qué cocemos en las plazas de nuestros barrios, en nuestras casas, al costado de las rutas, en las entrañas de nuestras organizaciones? ¿Quiénes se sientan a nuestra mesa?
Aquí nosotras, feministas, mujeres de los barrios, trabajadoras, docentes, mujeres, lesbianas, trans, travestis, bisexuales, no binaries, campesinas, migrantes, afroargentinas y afrodescendientes, indígenas nos conjuramos contra el neoliberalismo de las empresarias del W20. Desafiamos la meritocracia y la idea de desarrollo del G20. Repudiamos su idea de inclusión a un mercado laboral a merced de las empresas transnacionales, la acumulación del capital y el poder financiero». Así comienza el Manifiesto del Foro que fue leído por Liliana Daunes frente al Congreso.

El martes se realizará la segunda jornada contra el W20, con feria de la economía popular feminista, conversatorios y tambores.

Ver video: ¡No en nuestro nombre!

Inclúyanme afuera

En respuesta al Woman 20 (W20) se articula el Foro Feminista Contra el G20

Por Agustina Frontera

Para El cohete a la luna  Leer nota del Cohete a la luna

Un video circula en las redes desde 2014 con insistencia. Un muchacho pasado de copas, sostenido por sus compinches, le grita a la cámara: “¿Si ya saben cómo me pongo pa’ qué me invitan?”. La frase se volvió remera en el feminismo argentino. Las feministas están incómodas e incomodan, entonces, ¿pa’ qué las invitan?. Haciendo un poco de reduccionismo injusto, es lo que ocurre con la inclusión de la agenda de las mujeres dentro del Grupo de los 20 (G20). La perspectiva feminista es esencialmente, sin miedos al esencialismo, crítica al neoliberalismo. ¿Qué esperaban que pasara? Organizadas en el Foro feminista contra el G20, a través del análisis crítico minucioso de las propuestas del Women 20 (W20), las feministas aseguran que “es una farsa”, que “es la parodia de inclusión social en un contexto neoliberal” y que “se apropiaron de la lengua del feminismo”.

El Foro feminista contra el G20 es una articulación de diversos espacios que logró conformarse como referencia a partir del año 2017, cuando varias organizaciones se manifestaron y accionaron públicamente contra la presencia en la Argentina de la Organización Mundial del Comercio. Desde el Foro, que cuenta con participantes en diversos países de América Latina, se construyó una contra cumbre para los días 1 y 2 de octubre. Mientras el Mujeres20 esté sesionando y presentando sus recomendaciones al G20 (el día 3 cierra con una teleconferencia de Máxima Zorreguieta, reina de Holanda, y unas palabras del seudofeminista Mauricio Macri) en el Centro Cultural Kirchner, en los alrededores del Congreso el Foro desarrollará dos días de ocupación del espacio y de formación para pensar la economía desde el punto de vista feminista.

Farsa20

El W20, presidido este año por Susana Balbo, ex diputada del PRO y empresaria vitivinícola, se ha dado cuatro ejes de trabajo. En cada uno de ellos detectó falencias del actual sistema y recomendaciones, cuya letra final será presentada en la jornada del 1 y 2 en el CCK. Los ejes son Inclusión digital, Inclusión laboral, Inclusión financiera y Desarrollo rural. En términos generales podríamos afirmar que mientras algunos diagnósticos son adecuados, los remedios que proponen crean nuevas urticarias. Por ejemplo, en sus plataformas mencionan como basamento de la inclusión laboral que el 50% de las mujeres del mundo no tienen ingresos propios, y que las que lo tienen ganan en promedio un 30% menos que los varones. Es verdad, pura verdad. Ahora, ¿qué política proponen para revertir esta injusticia? ¿Alguien en su sano juicio histórico podría creer que quieren distribuir e igualar? ¿Qué se puede esperar de los países que representan el 85% del PBI mundial pero son solo el 10% del mundo?

Norma Sanchís, de la Red de Género y Comercio (Argentina) puso en contexto el W20 en uno de los encuentros de formación (llamados Webinarios): “El G20 surge a partir de la creciente inestabilidad del sistema económico internacional, de las crisis financieras que se producen en los años ’90. El G20 tiene como principal objetivo coordinar abordajes comunes para enfrentar las crisis financieras en los países emergentes y controlar su impacto en el sistema financiero global”.

Con este escenario las feministas activistas, trabajadoras y estudiosas de la economía feminista se preguntan: ¿qué inclusión es posible? Y, ¿quién gana realmente con esta inclusión?

Paradoja20

Es una farsa, una parodia. Pero también es una paradoja. El filósofo italiano Georgio Agamben describió la lógica de la inclusión excluyente y la exclusión inclusiva. Se trata de una paradoja por la cual la ley incluye dentro de sí a su propia anulación mediante el Estado de excepción, o Estado de sitio. De la misma manera el plan del G20, y del W20 en particular, incluye en sus propios libros el mandato de incluir aquello que por su naturaleza excluye. Es a todas luces una inconcordancia. ¿Cómo el sistema financiero global podría incluir a lxs sujetxs que necesita excluir para seguir existiendo? Construyendo nuevas subjetividades, garantizando la exclusión mediante la inclusión.

Respecto a la Inclusión laboral, por ejemplo, el Mujeres20 promueve un modelo de emprendedurismo, de desarrollo individual de la responsabilidad empresaria, un modelo bien diferente del cooperativismo, de la economía social, el asociativismo y la economía familiar que plantea la economía crítica y feminista.

“Todas las propuestas de desarrollo económico, de inclusión social, de equidad, de empoderamiento, suenan retóricas y vacías de contenido, es una apropiación de un discurso y un lenguaje feminista que es engañosa”, sostiene Sanchís y señala que ninguna inclusión es posible si no se considera central el trabajo no remunerado de las mujeres, abocadas naturalmente a las tareas domésticas y de cuidado.

Para Patricia Gómez, Secretaria de investigaciones de la Red Argentina de Género, Ciencia y Tecnología (RAGCYT), el término que utilizan para referir a Inclusión digital pone de relieve la lógica mercantilista. “Hablan de digitalización de las mujeres, se digitalizan las cosas, no las personas”, dijo durante el Webinario. Y, por otra parte, alertó sobre “el futuro del trabajo”, en el que detrás de la modernización y la flexibilidad se esconde una desregulación que redunda en mayor desigualdad. Para muestra basta un botón: una de las mujeres seleccionadas para exponer en el W20 es una ejecutiva de UBER.

De todas las inclusiones excluyentes, quizás sea la del Desarrollo rural la más sobreactuada. El eje de la ruralidad fue propuesto por la Argentina y su objetivo principal es “promover la inclusión de las mujeres que habitan en zonas rurales en el mercado laboral a través del acceso a los servicios financieros y digitales”. Para la ecuatoriana Alejandra Santillana, de la Colectiva Feminista Las Lorenzas e investigadora del Instituto de Estudios Ecuatorianos (IEE) y del Observatorio del Cambio Rural (OCARU) de Perú y Ecuador, este objetivo responde a un dato: Latinoamérica tiene el 60% de las tierras cultivables. El interés del G20 en potenciar a las mujeres que viven en ámbitos rurales tiene que ver con “la capacidad de adaptabilidad del capitalismo, que tiene como objetivo acelerar la producción de mercancías. En el fondo es la reafirmación de la hegemonía neoliberal”, reflexiona Santillana. El problema que el W20 detecta y la inmediata solución que proponen es el acceso de las mujeres rurales al crédito para emprendimientos productivos. Las incluyen dentro de las plazas del endeudamiento.

“¿Por qué al capitalismo le interesaría que se incluya a las mujeres? Los capitalistas saben que mantener a las mujeres en el ámbito doméstico-reproductivo asegura la reproducción del capital. Pero si manteniéndolas en ese ámbito convertimos a las mujeres de sectores populares y rurales en microempresarias (propietarias, emprendedoras o dependientes del crédito del sistema financiero formal), habrá un quiebre en las posibilidades del campesinado en el mundo y de las naciones indígenas, que se verán mucho más ancladas a la producción capitalista”, agregó Santillana.

La inclusión de género en clave empresarial no cambia la composición del capital pero sí acelera su producción. La trampa es que para garantizar el desarrollo rural, las mujeres son forzadas a incluirse en el sistema financiero. Al tiempo que se registra a las mujeres se refuerza la división sexual del trabajo y se deja intacto el sistema de producción y de organización de la vida. Esa es la inclusión financiera: más crédito y más deuda.

Patricia Laterra, investigadora argentina del Espacio de Economía Feminista de la SEC, y una de las más activas economistas feministas, responde a la pregunta de por qué al capitalismo y al G20 en particular le interesa incluir a las mujeres. El “G20 busca cumplir un compromiso de aumentar la participación de las mujeres en el mercado laboral en un 25%. ¿Por qué? Un estudio del Banco mundial de 2013 estipula que las mujeres son más eficientes en el mercado laboral y eso redundaría en mejoras para la productividad”. Otra vez la única razón de la inclusión es aumentar la productividad. El problema no es solamente que este modelo sigue beneficiando al capital concentrado sino cómo se pretende llegar a ese objetivo ex(in)cluyente. Aquí Laterra refiere a “la uberización de la economía”, que plantea una pérdida de derechos laborales y obligaciones fiscales y que por otro lado busca en las mujeres “conciliar el trabajo doméstico con el trabajo remunerado”. El famoso “trabajo desde casa”, es decir “nunca no estoy trabajando”.

La contra cumbre

Con la consigna NO EN NUESTRO NOMBRE, referentes de las distintas organizaciones, redes y colectivos que integran el Foro Feminista contra el G20, presentaron en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires las actividades de las próximas Jornadas de Acción Contra el W20 del 1 y 2 de octubre que tendrán lugar en la Plaza de los Dos Congresos.

El 1 de octubre a las 12:30 se convoca a una intervención que denominaron “¿QUÉ LLENA UNA OLLA FEMINISTA?”. La olla comunitaria en la Argentina es símbolo de la resistencia de las mujeres al hambre. Después del “Ollas no” escrito sobre el cuerpo de una docente que organizaba un comedor popular en su escuela, las artistas y colectivos coordinados en el Foro llaman a sacar las ollas, apilarlas y usar las tapas como escudos.

El martes 2, de 12 a 18 se desarrollará una Feria de la Economía Feminista Popular en las inmediaciones de la Plaza de los Dos Congresos y conversatorios en torno a tres ejes: Cuerpo y territorio I: Las luchas por una vida digna; Cuerpo y territorio II: Discutiendo los ejes del W20 en la profundización neoliberal; y Violencia económica, ajuste y deuda

“Se busca desarmar los discursos del W20 y mostrar alternativas y resistencias feministas en temas que el G20 no toca”, dice una de las gacetillas emitida por el Foro. También se intenta mostrar la conexión entre las cumbres del G20 y las consecuencias de sus políticas de ajuste neoliberales sobre las mujeres, en especial las que no responden a la “mujer tipo” blanca y empresaria. Porque en especial lo que el W20 construye es una noción de mujer que no existe y niega a las migrantes, afrodescendientes, campesinas, refugiadas, lesbianas, bisexuales, travestis, trans y personas no binaries.

Por eso, del W20, mejor inclúyanme afuera.

Ver video: ¡No en nuestro nombre!

Un proyecto de ley de las trabajadoras

La Articulación Intersindical de Mujeres y un proyecto de ley para eliminar la discriminación laboral

Por Julia Mondini

Mujeres representantes de todas las centrales sindicales, de la economía popular y del cooperativismo dejaron atrás sus diferencias políticas y elaboraron un proyecto de ley de “Equidad de géneros e igualdad de oportunidades en el trabajo”, en firme oposición al proyecto “de equidad de género” presentado por el poder Ejecutivo en marzo de este año. “La problemática de las mujeres trabajadoras no se resuelve con una ley meramente declarativa, sino con un conjunto de políticas que requiere de una visión integral y voluntad política para eliminar la discriminación que sufren las mujeres”, expresan en su crítica a la postura oficial.

El jueves 29 de septiembre tuvo lugar un encuentro previo a la presentación del proyecto de ley, del que participaron investigadoras y referentes del feminismo, entre ellas Norma Sanchís, de la Red de Género y Comercio.

La Articulación Intersindical de Mujeres integrada, entre otras, por la diputada y sindicalista judicial Vanesa Siley, estuvo trabajando en el análisis crítico del proyecto del oficialismo, al que calificó como puramente formal y enunciativo. En consecuencia, no aborda respuestas concretas y reales a los problemas de las mujeres en el mundo del trabajo.

En contrapartida, el proyecto de la Articulación, elaborado por las propias trabajadoras, propone la modificación integral del régimen de licencias y un conjunto de políticas que reconozca la inserción diferencial y desfavorable de las mujeres en el trabajo: la precariedad, la informalidad, la falta de estructuras de cuidado infantil y de personas dependientes. También propone una serie de políticas específicas para los sectores de menor calificación e ingresos.

El próximo martes 2 de octubre continuará discutiéndose el proyecto en la comisión de la Cámara de Diputadxs, con la presencia de referentes del feminismo que expondrán sobre la nueva propuesta. En este marco es que la Red de Género y Comercio fue invitada a participar, así como otras tantas representantes, para defender un proyecto que contemple las verdaderas necesidades de las mujeres trabajadores y que dé soluciones reales a la discriminación laboral.

JORNADAS DE ACCIÓN CONTRA EL WOMEN20 / G20

¡NO EN NUESTRO NOMBRE!

Lunes 1º y martes 2 de octubre, en Plaza del Congreso

El Foro Feminista contra el G20 prepara las «Jornadas de acción contra el Women 20/ G20», que tendrán lugar en la Plaza del Congreso de la Ciudad de Buenos Aires el 1 y 2 de octubre.

Con la consigna «No en nuestro nombre», las actividades se organizan en oposición al Women20/ Mujeres20, grupo de afinidad del G20 que se reúne esos mismos días en el CCK de Buenos Aires para definir una llamada “agenda de las mujeres”. El W20 es un grupo de afinidad en casi todo orgánico al G20, por lo tanto su agenda, en la práctica, niega las causas estructurales de la desigualdad, exclusión y subordinación que las políticas de los gobiernos miembros del G20 promueven y reproducen.

Las acciones del Foro Feminista, del que la Red de Género y Comercio es parte, buscan visibilizar la realidad de las mujeres, lesbianas, bisexuales, no binarias, travestis, trans, trabajadoras de la ciudad y del campo y proponer alternativas a las propuestas de cuño neoliberal del Women 20. Consideran una farsa la explícita intención de inclusión de las mujeres, cuando lo que hacen es reforzar el marco de desregulación y políticas excluyentes neoliberales.

El Foro Feminista contra el G20 que convoca a estas jornadas es un espacio internacional, abierto y horizontal, conformado por organizaciones sociales, redes y colectivos feministas que propone respuestas y alternativas ante los programas del G20.

Agenda de actividades

Plaza del Congreso, Buenos Aires

Lunes 1 de octubre de 12:30 a 14:30

Intervenciones artísticas y performáticas. ¿Qué llena una olla feminista?

  

Martes 2 e octubre de 12:00 a 18:30

12:00: Feria de la Economía Feminista Popular.

13:00: Conversatorios: 

13:00 a 14:30: Cuerpo y territorio I: Las luchas por una vida digna

15:00 a 16:30: Cuerpo y territorio II: Discutiendo los ejes del W20 en la profundización neoliberal

17:00 a 18:30: Violencia económica, ajuste y deuda.

 18:30: Cierre con batucada y tamboreras.

#NoAlG20

#NoEnNuestroNombre

Genalogía del Foro Feminista Contra el G20*

Sin justicia económica no hay equidad de género. ¡No al G20! ¡No al W20! ¡No al FMI!
Por Mariana Iturriza
Foto: Verín Comán
El Foro Feminista contra el G20 no es una organización de un día. Ni se organiza de un año para otro. Es un proceso, y es producto de una acumulación de trabajo y experiencia de muchos años de Encuentro Nacional de Mujeres, y grupos feministas con intereses específicos, por los derechos reproductivos, de la economía feminista, contra el extractivismo, contra el libre comercio.

Probablemente comenzó a gestarse cuando un grupo de feministas entendieron que sin justicia económica no hay equidad de género.

Y esta acumulación permitió el año pasado llegar a formar un gran movimiento de discusión y propuestas de alternativas contra la Organización Mundial del Comercio. Un tema que parecía tan abstracto, sin embargo congregó a un grupo diverso y vital que terminó con una gran asamblea en la calle, porque no había paredes que la contuvieran. Eso fue durante la Cumbre de los Pueblos contra la OMC.

La OMC fracasó en sus negociaciones, pero no se privó de hacer mención al “empoderamiento económico de las mujeres”. Además de apropiarse de nuestros cuerpos y territorios, también pretendía apoderarse de nuestros discursos y nuestras formas de lucha. Por eso mujeres, lesbianas, trans, travestis, bisexuales, afrodescendientes, migrantes, indígenas, negras, campesinas, trabajadoras autogestionadas y de la economía popular, del campo y de la ciudad, de América Latina y el mundo entero dijimos “No en nuestro nombre”.

La OMC fracasó, no así nuestro Foro. Y las semillas sembradas el año pasado siguen multiplicándose y reproduciéndose exponencialmente en un proceso que es horizontal, multisectorial, diverso y plural desde el punto de vista ideológico y político. Pero lo que se puede decir que tenemos en común todes quienes estamos en el foro es estar de este lado de la barrera del neoliberalismo. Por eso decimos ¡No al G20! ¡No al W20! Y ¡No al FMI!

*Texto proferido en la Conferencia de prensa del 29/09/18 en que el Foro Feminista Contra el G20 dio a conocer las acciones que prepara para los días 1 y 2 de octubre.

La Red de Género y Comercio reúne a mujeres latinoamericanas interesadas en investigar y difundir los efectos diferenciales de las políticas económicas y los acuerdos comerciales, y los intereses que motorizan las corporaciones transnacionales y otros actores económicos y sociales en la región.

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