Un Foro Feminista para incidir en las políticas regionales

Mariana Iturriza y Mariana Paterlini

Una nota de Latfem

El Foro Feminista de la XV Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe de la CEPAL viene a sumarse a una extensa genealogía de encuentros en los que las feministas de la sociedad civil se organizan para hacer oír sus voces a los gobiernos.

El 7 de noviembre tendrá lugar en el Espacio Memoria y Derechos Humanos (Ex ESMA) una jornada tan intensa como potente: más de 2.000 feministas de organizaciones de toda la región se darán cita para discutir acerca de las demandas más urgentes y necesarias en materia de políticas de géneros. Estas serán presentadas a los gobiernos de los países reunidos en la XV Conferencia sobre la Mujer de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), organismo dependiente de la Organización de las Naciones Unidas.

El Foro Feminista comenzó a organizarse en marzo por un pequeño grupo de colectivos que fue creciendo hasta transformarse en una gran organización, con presencia de mujeres, LBTTINB+, afrodescencientes, indígenas y migrantes de diferentes generaciones, urbanas y rurales, de muy diversas latitutes, y promete ser un hecho político de gran relevancia. 

Que este año la Argentina sea sede es un hecho prometedor, ya que el movimiento feminista de este país constituye una referencia importante para toda la región, debido a la masividad y popularidad de sus acciones, así como a las conquistas en materia de derechos que ha logrado en las últimas décadas. 

El carácter intergeneracional del Foro le otorga un valor agregado. Participan en él algunas históricas feministas que acompañaron las primeras Conferencias de la Mujer, en la década del ´70, o estuvieron en la IV Conferencia mundial de la Mujer de Beijing (1995), junto a quienes en los últimos años dieron cuerpo en las calles a la marea verde y al movimiento Ni Una Menos, e incluso les más jóvenes que protagonizan los reclamos por más y mejor acceso a una educación sexual integral. 

“El espacio de organización del Foro Feminista es en sí mismo un espacio de fortalecimiento. Participar en su organización supuso un enorme aprendizaje donde nos nutrimos de las diferentes realidades geográficas, agendas y luchas que viene encarando el movimiento a lo largo y ancho de Latinoamérica y el Caribe. De esta forma, las más de 200 organizaciones que forman parte del grupo promotor tuvieron un rol protagónico que se vio reflejado en la metodología de trabajo y en las actividades previstas para este 7 de noviembre. Además, es una oportunidad de encuentro en la que aunamos esfuerzos para abordar desafíos que, como movimiento, venimos arrastrando”, comparte Fernanda Rotondo, coordinadora del Área de Género de ANDHES (Abogados y abogadas del noroeste argentino es derechos humanos y estudios sociales).

El programa del Foro Feminista para el día 7 incluye la realización de dos conversatorios con presencia de referentes del feminismo de la región, talleres temáticos y, antes del cierre artístico, una asamblea plenaria de donde saldrá el documento que leerá la sociedad civil ante la CEPAL, dos días después.

Este año, bajo el título “La sociedad del cuidado: horizonte para una recuperación sostenible con igualdad de género”, los ejes de la XV CRM girarán en torno a los cuidados. La temática constituye una reivindicación de larga data del movimiento feminista, cada vez más popularizada debido, entre otros factores, a pensadoras como la italiana Silvia Federici, que han contribuido a visibilizar la distribución sexogenérica inequitativa y desigual de las tareas de cuidado no remuneradas en el hogar, y todas las desigualdades que se derivan de esta. La pandemia también hizo lo suyo y los cuidados pasaron a ocupar un lugar de relevancia en la agenda pública por primera vez en la historia.

“Los foros alternativos de la sociedad civil (no siempre se llamaron foros feministas) tuvieron un papel relevante en las Conferencias regionales y mundiales —cuenta la socióloga Norma Sanchís, presidenta de la Asociación Lola Mora de Argentina—. De hecho, es el impulso de estos feminismos el que lleva a la creación de estas instituciones internacionales. Desde los años ´70, sobre todo desde sectores académicos, feministas de la tercera ola, con mucha producción intelectual, menos movimentistas, pero con discursos de alto nivel, desde la antropología feminista, las inglesas, las norteamericanas, y justamente son los gobiernos de Estados Unidos y Europa, que tenían fuertes movimientos feministas, los que impulsan en 1975 la primera Conferencia Mundial de la Mujer en México”. Dos años más tarde se realiza la primera Conferencia Regional de la Mujer de Latinoamérica y el Caribe en La Habana, Cuba.

Feministas de la sociedad civil en la XIV CRM, en Chile, 2020.

Mar del Plata 1994: un foro con muchas historias

A pesar de que entonces no existían el correo electrónico ni las redes sociales, las feministas se las ingeniaban para encontrarse en el marco de estas Conferencias internacionales. Argentina fue también anfitriona de la Conferencia en 1994, cuando se realizó la Sexta en Mar del Plata. Eran épocas de gran incertidumbre para el feminismo argentino. El gobierno neoliberal y conservador de Carlos Menem había creado el Consejo Nacional de la Mujer, presidido por la feminista Virginia Franganillo, mientras negociaba en la convención de reforma constitucional la creación del Día del niño por nacer.

“Mar del Plata fue durísimo”, recuerda Ana Falú, arquitecta y directora ejecutiva de CISCSA Ciudades Feministas , “a mí me tocó sostener por ser argentina, y teníamos muchas dudas del apoyo del gobierno, que finalmente lo retiró”. Las delegaciones de mujeres de toda América Latina se encontraban en el hotel Provincial cuando el gerente llamó a Ana para decirle que nadie había pagado los servicios, por lo que había que poner 30 mil dólares si no querían terminar todas en la calle. “Y ahí viene la anécdota del cheque, que fue más bien una estrategia de esas que nos damos las feministas, para ganar tiempo. Yo con cara de póker, le dije ́ningún problema, le hago un cheque´. Y le hice el cheque. Después llamé al banco en Nueva York y dije: ¡Me acaban de robar la chequera; por favor no paguen esos cheques!”. Ana no tenía idea de cómo terminaría la historia. Afortunadamente estaba rodeada de feministas; primero Peggy Andrews le prestó 25 mil dólares, y luego acudieron las directoras de Unifem en Argentina, Ana María Brasileiro, Branca Moreira Alvarez, Guadalupe Espinoza, Mónica Muñoz -“porque hay que nombrarlas”- y pusieron el dinero para devolverle a Peggy y para lo que fuera necesario. “Y con esas mujeres terminamos hermanadas, amigas para siempre, porque depositaron un voto de confianza; y así pudimos realizar el foro en el Provincial”.

El documento aprobado por la Conferencia ese año tenía un pronunciamiento a favor de los derechos reproductivos de las mujeres y las feministas del Foro habían tenido bastante que ver en eso. Argentina no firmó ese artículo (se dice que ´lo encorchetó´) y Virginia Franganillo, Norma Sanchís —que ocubapa un cargo directivo—, y el resto del equipo renunciaron. 

Ana Falú reflexiona sobre las diferencias entre aquellos foros feministas y el que hoy se está organizando: “Creo que lo maravilloso del desafío hoy es que somos… ¡miles! ¡Millones! Este es el desafío: que tenemos un nuevo actor político, que son las jóvenes mujeres en la calle demandando sus derechos. En Argentina, en toda América Latina, en el Caribe y en el Mundo.

La XV CRM

A partir del 7 de noviembre, durante cinco días, el principal espacio intergubernamental para el debate sobre los derechos de las mujeres en la región reunirá a las altas autoridades de sus 46 países miembros y 14 asociados con el objetivo de llegar a acuerdos para promover políticas públicas en torno al cuidado. Tras las negociaciones, las autoridades sentarán los ejes que delinean la Agenda Regional de Género centrada en la autonomía y los derechos de las mujeres para los próximos años. Además, evaluarán el estado de cumplimiento de acuerdos internacionales y propondrán recomendaciones de políticas públicas. 

Los días que dura la Conferencia, la agenda se llena con los eventos de la agenda oficial y con reuniones paralelas, pues la Conferencia es arena propicia para negociar puntos específicos y conseguir apoyos de otros países y de las autoridades de la CEPAL y ONU Mujeres. Estas reuniones pueden tener un impacto directo en políticas públicas, tal como ocurrió cuando, tras la reunión que la ex ministra Gómez Alcorta sostuvo con la Secretaria Ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena durante la Conferencia de 2020 en Santiago de Chile, se anunció la creación del mapa federal de cuidados, que releva los servicios de cuidados que efectivamente funcionan a lo largo y ancho de la Argentina, visibilizando los recursos disponibles para aliviar las tareas de cuidado que habitualmente recaen especialmente en las mujeres e identificando las mejoras necesarias y pendientes.

Uno de los grandes logros que se autoadjudica el movimiento feminista es que la CRM de la Cepal está dirigida precisamente por feministas. Sin embargo, muchas veces, van por delante de los gobiernos. “En los temas de la mujer, la Cepal ha impulsado siempre políticas vanguardistas, y trata de ir consensuándolas con mayor o menor suerte, de acuerdo a cómo vienen las corrientes gubernamentales políticas de la región —explica Norma Sanchís—. Todos los consensos han sido progresistas y permitieron avances, pero muchas veces se lograron a costa de grandes esfuerzos e ir consensuando palabra por palabra, con gobiernos que se niegan a aceptar algunos de ellos.”

El documento producto del Foro Regional que las feministas de Latinoamérica y el Caribe llevarán adelante el 7 de noviembre en Buenos Aires constituirá un aporte a los compromisos que asumirán las autoridades de Latinoamérica y el Caribe en la Conferencia. 

Las organizaciones llevan ya un tiempo trabajando para delinear los ejes principales del documento, y para asegurarse de contar con representación de compañeras de todos los países miembros de la región, así como de los distintos grupos y sectores que conforman el tejido social: compañeras indígenas, campesinas, migrantes, refugiadas, trabajadoras, personas con discapacidad, sindicalistas, sectores populares, amas de casa, desocupadas, jóvenes, adultas mayores, travestis, transexuales, lesbianas, entre otras. 

“La organización de este Foro significó un gran esfuerzo y estamos muy contentas de poder decir que será el más numeroso hasta ahora. Esto nos permite tomar conciencia de las potencialidades del movimiento feminista, que no para de crecer. Trabajamos mucho para poder garantizar la participación de compañeras de diferentes sectores, grupos, y geografías, para tratar de garantizar que nadie se quede afuera. En el camino, hemos encontrado apoyo tanto en el mismo movimiento feminista como en instituciones como ONU Mujeres y el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad. Estamos convencidas de que el movimiento feminista es enorme y diverso y estamos seguras de que este foroserá el reflejo de eso”, comparte Fernanda Rotondo.

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DE ESO NO SE HABLA. Los cuidados paliativos

Un artículo de Graciela Jacob

El movimiento feminista viene luchando desde hace décadas para que las tareas de cuidados sean reconocidas, valoradas y retribuidas como correctamente. Los cuidados son una parte fundamental de la vida, pero permanece en gran parte invisibilizada. No se habla de ellos y se los da por hechos. En este sentido, los cuidados paliativos no son la excepción y superan con creces ese silencio ya que, incluso para quienes reivindican la centralidad de las tareas de cuidado, las asocian mayormente al cuidado de niños y niñas: ¿por qué se habla tan poco de esta temática que es tan significativa y a la vez tan poco conocida, divulgada y tomada en cuenta?

Vivimos en una sociedad que desvaloriza y descarta a quienes no son jóvenes ni productivos para el mercado y que posee enormes tabúes para hablar de la muerte. Los cuidados paliativos se asocian precisamente a la vejez, a los cuidados que reciben las personas en los últimos momentos de la vida, o a enfermedades terminales como el cáncer. Sin embargo, las personas que demandan cuidados paliativos son de diversas edades y patologías.

Debido a la prolongación de la vida en nuestra sociedad, cada vez más personas precisan de estos cuidados. En Argentina, son 65.000 por año, pero solo accede el diez por ciento, a pesar de que los cuidados paliativos constan como un derecho en el Código Civil argentino y son objeto de una Ley. Así como sucede con los cuidados en sentido amplio, en los cuidados paliativos se dan desigualdades de acceso según el nivel socioeconómico de las personas y se reproducen las desigualdades de género. Entre las personas adultas mayores hay una gran mayoría de mujeres y también son mayoría entre quienes trabajan en cuidados paliativos.

El modelo de salud que proponen lxs paliativistas hace estallar el sistema de salud imperante, y propone una relación humanizada entre médica/o y paciente, considerado como una persona que no es solo un cuerpo que sufre, sino que tiene una biografía y que, fundamentalmente, es un sujeto de derechos. Estos derechos incluyen la autonomía y la libertad de decisión para aceptar o rechazar tratamientos, incluidos los que prolongan la vida. Se trata de un tratamiento integral para mejorar la vida de las personas con enfermedades limitantes, así como de sus familias.

Graciela Jacob es socióloga y médica especialista en cuidados paliativos. Es una de las coordinadoras científicas de la Red de cuidados, derechos y decisiones en el final de la vida del CONICET, un grupo interdisciplinario conformado por profesionales de la medicina, filosofía, psicología, psiquiatría, antropología, economía, bioética, abogacía, entre otras. Practica, enseña e investiga la medicina de cuidados paliativos y sus efectos en las personas y familias que los reciben.

La Red de Género y Comercio reúne a mujeres latinoamericanas interesadas en investigar y difundir los efectos diferenciales de las políticas económicas y los acuerdos comerciales, y los intereses que motorizan las corporaciones transnacionales y otros actores económicos y sociales en la región.

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